| Servicio Informativo de AEBI.- |
Artículos Breves. Mes de Febrero
2007
Indice:
- El abordaje terapéutico de la depresión también denota
diferencias de género, según psiquiatras
- Un fallo avala restringir la información al paciente por necesidad
terapéutica
- El Reino Unido, contra la fusión de células humanas y
animales
- Descubren en el líquido amniótico células madre tan
eficaces como las embrionarias
- La deshumanización del hombre. Ignacio Sánchez Cámara
- Los mismos países pobres ponen barreras al acceso a los
medicamentos
- Dignidad ultrajada. Andrés Ollero Tassara.
Descargar Breves de Febrero 2007 en formato PDF.
Pulsar aquí.
1.- El abordaje terapéutico de la depresión también
denota diferencias de género, según psiquiatras
Azprensa, Redacción, Madrid (5-1-07)
La frecuencia de este trastorno en la mujer es bastante mayor que en los
hombres con una relación de tres casos femeninos por cada uno masculino,
según se corroboró en el último Congreso de la SEP. En los
últimos cinco años los especialistas se han empezado a preocupar
por los aspectos específicos de la depresión en la mujer y a
diferenciar por género los estudios en esta enfermedad. De hecho,
las cifras que manejamos los especialistas en las consultas evidencian
que la frecuencia de la depresión en la mujer es bastante mayor que en
los hombres, con una relación de tres casos en mujeres por cada
diagnóstico en hombres, tal como explicó el doctor Javier
García-Campayo, del Servicio de Psiquiatría del Hospital Miguel
Server de Zaragoza, durante el último Congreso Nacional de la Sociedad
Española de Psiquiatría (SEP).
Entre las razones que explican esta frecuencia atendiendo a criterios de
género en el trastorno por depresión destacan tres tipos
principalmente: causas hormonales, factores sociales y sesgos culturales,
según los expertos. En primer lugar, habría que hablar de
los cambios hormonales, como los experimentados por la mujer en la
menstruación o durante el embarazo, y que hacen que ésta sea
más vulnerable; una situación que también ocurre durante
el periodo de lactancia. De ahí que existan incluso cuadros
específicos de depresión postparto, que suelen aparecer justo
después de dar a luz y en los que la madre puede llegar a echarle la
culpa de su depresión al niño, según
puntualizó el doctor García-Campayo.
Con respecto a los factores sociales, el experto se ha referido a que, en
este momento, en las sociedades occidentales la mujer ha tenido que asumir el
doble rol de trabajar fuera y dentro de casa; a lo que se suma que la mayor
parte de la educación y el mantenimiento de los hijos recae
también sobre ella, con la excesiva carga que todo esto conlleva.
Sesgos culturales y depresión
El aspecto cultural también parece influir de forma determinante,
-según el doctor García-Campayo- porque habitualmente se espera
del género femenino que exprese más sus emociones, algo que no
ocurre en el varón. En consecuencia, el hombre expresa menos lo que
siente y no se queja de depresión, ni va al médico con la misma
facilidad. Por eso, en la mujer, la depresión se detecta más
fácilmente y se trata con más frecuencia que en el
hombre.
Estos aspectos o sesgos culturales se dan también entre los
profesionales médicos, ya sean hombres o mujeres, pues al igual
que el resto de la población, consideran que la mujer es más
frágil que el hombre, y ante una misma sintomatología tienden a
dar antes un antidepresivo a una mujer que a un hombre. En términos
generales, el hombre tiene que estar peor para que el médico, le
prescriba un antidepresivo, en opinión de este especialista.
Diferencias de género en el tratamiento
En el abordaje terapéutico de la depresión también se
aprecia esta diferenciación por género. A partir de varios
estudios, se ha observado que existen antidepresivos que son más
eficaces en mujeres que en hombres, como consecuencia de una serie de
características farmacocinética que hacen que un fármaco
pueda ser más eficaz en un género que en otro. En concreto, la
disposición de proteína plasmática y el hecho de que la
mujer tenga más tejido adiposo que el varón, hace que el
antidepresivo se distribuya de distinta manera y tenga un nivel de efectividad
diferente, asegura el doctor García-Campayo. En este
sentido, podemos decir, por ejemplo, que los antidepresivos que son más
liposolubles, son más eficaces en las mujeres porque su volumen de
distribución se adapta mejor, puntualiza el experto.
Además, una nueva generación de fármacos antidepresivos,
los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y
noradrenalina (ISRN), que se han incorporado recientemente al arsenal
terapéutico disponible en el abordaje de la depresión y se
conocen como fármacos de mecanismo dual, indicó el doctor
García-Campayo.
También se puede hablar de tipos de psicoterapias más eficaces en
mujeres que en varones. Aquellas más psicodinámicas y de
introspección funcionan mejor en varones; mientras las psicoterapias
grupales son más eficaces en mujeres, porque tienen más facilidad
para socializar y contar sus problemas en grupo, concluyó el
experto.
2.- Un fallo avala restringir la información al paciente por
necesidad terapéutica
Diario Médico. M. Esteban 05/01/2007
El Tribunal Superior de Justicia de Extremadura ha avalado que se limite la
información al paciente por necesidad terapéutica. El fallo
recoge el supuesto que posteriormente se incluiría en la Ley de
Autonomía del Paciente al absolver a la Administración por falta
de consentimiento en un caso en el que no se informó al enfermo a
petición de los familiares.
La Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente, así como las normas
autonómicas que la han desarrollado, establecen que el paciente es el
titular del derecho a la información y regulan la posibilidad de
restringir o limitar esta información si existe lo que se denomina una
necesidad terapéutica. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia
de Extremadura ha estudiado el caso de un paciente que no fue informado de una
intervención de cáncer gástrico por petición
expresa de la familia, alegando una necesidad terapéutica. El supuesto
analizado por el tribunal extremeño, que es anterior a la entrada en
vigor de la Ley de Autonomía, recoge uno de las excepciones a la
información que posteriormente se incluiría en las normas sobre
información sanitaria: la necesidad terapéutica.
Los magistrados del tribunal reconocen en esta sentencia que no hay
infracción de deber de informar al paciente cuando éste no ha
sido informado por haberse negado la familia. El fallo absuelve a la
Administración pese a no existir documento escrito de consentimiento
informado al considerar probado que hubo información verbal a los
familiares del enfermo -las partes reconocen que existió una
reunión con el cirujano antes de la operación- y censura el
intento de culpabilizar a la entidad gestora de una falta de información
que no se produjo porque "la familia prefería no afectar el estado
de ánimo del paciente, quien, no obstante, firmó el
consentimiento para la administración de la anestesia".
No hubo infracción
La resolución del tribunal extremeño también revoca la
sentencia dictada en primera instancia que condenó a la entidad gestora
por una infracción de lex artis en el diagnóstico tardío
de una complicación postquirúrgica tras una operación por
cáncer gástrico.
Los magistrados del tribunal autonómico, que admiten los argumentos del
Servicio Extremeño de Salud y de Javier Moreno y Federico de Montalvo,
abogados de Zurich España, avalan las conclusiones periciales del
médico forense que admiten que se produjo una "evolución
desfavorable del enfermo por las sucesivas complicaciones que se produjeron
desde la primera intervención, a lo que contribuyó el estado
anterior predisponente del paciente y consistente en hipertensión
arterial, obesidad, diabetes y edad avanzada". Es más, según
el dictamen, la complicación postoperatoria es "posible, pero no
habitual ni previsible".
La resolución judicial otorga mayor valor a los informes del forense que
a los incluidos por la demanda al entender que "tiene una importancia
esencial en atención a que es realizado por un funcionario
público".
Su regulación legislativa
La Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente dio cobertura legal a la
necesidad terapéutica como excepción de la obligación de
información al paciente. Su regulación se incluye en el
artículo 9 del texto básico.
El origen de la excepción
La disposición de la Ley de Autonomía que permite no trasladar
toda la información al enfermo cuando ésta pueda perjudicarle es
hija del Convenio de Bioética del Consejo de Europa, que prevé
que "toda persona tendrá derecho a conocer toda información
obtenida respecto a su salud", pero que, "de modo excepcional, la ley
podrá establecer restricciones, en interés del paciente, con
respecto al ejercicio" de ese derecho. Entre estos supuestos figura
"un pronóstico de muerte que, en ciertos casos y de ser comunicado
inmediatamente al enfermo, podría empeorar gravemente su
situación". Esta circunstancia es la "necesidad
terapéutica", que contradice la tendencia anterior a llamarla
"privilegio terapéutico".
El Consejo de Europa quiso subrayar, con este cambio, que no es una simple
potestad del médico, sino de una decisión que se adopta en
función del interés del enfermo.
3.- El Reino Unido, contra la fusión de células humanas y
animales
ABC, 6 enero 2007.
El mundo científico británico está alzado en armas. La
decisión del gobierno de Tony Blair de prohibir una polémica
técnica de investigación que mezcla embriones animales con
células humanas fue duramente condenada ayer por los genetistas
más prestigiosos del Reino Unido. Según los científicos,
la investigación con estos híbridos humano-animales puede ser la
clave de la cura del alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.
"Esto es una afrenta para los cientos de miles de pacientes con
enfermedades degenerativas en Gran Bretaña desesperados por encontrar un
tratamiento para sus enfermedades", dijo al rotativo "The Times"
Chris Shaw, director de investigación de células madre del Kings
College de Londres.
El ente regulador en temas genéticos y de reproducción, la
Agencia para la Fecundación y la Embriología Humanas (HFEA
según las siglas en inglés), anticipó que no
autorizará la investigación de "híbridos" al
Kings College y otras dos universidades que solicitaron permiso para investigar
en este campo científico. La investigación transfiere
núcleos que contienen ADN de células humanas, por ejemplo de la
piel, a óvulos de vacas o conejos a las que se ha extraído
previamente casi toda su información genética.
Oposición pública
El mes pasado el Gobierno británico dejó clara su posición
con la publicación de su "White Paper", primera etapa del
proceso legislativo en la que el gobierno define la política oficial
respecto a un proyecto de ley que debe debatir el parlamento. En este documento
el gobierno indicó que planeaba prohibir la investigación debido
a la oposición pública.
A diferencia del Gobierno de George Bush, opuesto a la investigación con
células madre, el del primer ministro Tony Blair ha apoyado a los
científicos en este campo desde que asumió el gobierno en 1997.
La cuestión se complicó el año pasado a partir de un
proceso de consulta pública para enmendar la ley sobre temas
genéticos y reproductivos de 1990, ampliamente superada por los
espectaculares avances de los últimos 15 años en la materia. Este
proceso de consulta con científicos, organizaciones médicas y de
pacientes, grupos religiosos y expertos en temas éticos produjo 535
respuestas sobre lo que se esperaba de una nueva legislación.
De éstas, unas 340 contenían recelos al tema de la
investigación genética de híbridos. Según el
gobierno, un 80 % de los consultados se oponía terminantemente a este
tipo de investigación. Como resultado, en el "White Paper" de
diciembre el Gobierno de Blair apoyó la investigación
genética y la alteración de células, pero prohibió
el uso de material genético animal de los híbridos,
también llamadas "quimeras".
"Miopía científica"
Los científicos tienen dos argumentos para el uso de estas
técnicas. El primero es práctico, cuantitativo: no hay
suficientes óvulos humanos para experimentación. En un mes se
obtienen dos o tres óvulos humanos de buena calidad en
comparación con los 200 óvulos de vaca que se pueden extraer
diariamente en cualquier matadero. El segundo es científico. La
técnica "híbrida" produce embriones que son 99,5%
humanos. Según los investigadores, el 0,5% animal restante
permitirá a los cientificos realizar comparaciones genéticas
mucho más precisas. Ayer los investigadores acusaron al gobierno de
ceder ante la presión de grupos religiosos y a la Agencia de Fertilidad
británica de falta de independencia. Stephen Minger, director de un
equipo del Kings College londinense que estudia las enfermedades de Parkinson,
el Alzheimer y la atrofia espinal, dijo que el gobierno estaba actuando con
"miopía". "No entiendo cómo llegó el
gobierno a esta postura, pero lo cierto es que ha influido a la HFEA y que
ahora nos encontramos en esta situación verdaderamente desastrosa",
dijo Minger.
Ian Wilmut, de la Universidad de Edimburgo, que estuvo a la cabeza del equipo
creador de Dolly, la primera oveja clónica, y que ahora trabaja con el
equipo del Kings College, calificó de "vergonzosa" la negativa
del organismo regulador. "Es un desastre para la ciencia británica.
Esta es un área en la que el Reino Unido está en la vanguardia.
Si efectivamente se prohibe, será un terrible retroceso",
señaló. Los científicos atribuyen el problema a una mezcla
de malentendido, ignorancia y prejuicio respecto al tipo de
investigación. "Las mismas objeciones y reservas se pusieron cuando
se debatía el uso de tejidos animales. Hoy usamos válvulas
cardiacas de cerdo para tratar problemas de corazón y a nadie se le
mueve un pelo", indicó a la BBC el profesor Chris Shaw.
Más allá de estas consideraciones, no cabe duda que la
percepción pública de este tipo de investigación despierta
el fantasma de una ciencia descarrilada al punto de parir una nueva
generación de seres mitológicos "mitad vaca-mitad
humanos". Una de las figuras que ha liderado la lucha contra este tipo de
investigación en la última década es Josephine
Quintavalle, del Comité de Etica Reproductiva. "Estamos entrando en
una era en la que nos damos cuenta de que hemos cometido errores muy grandes en
relación con el medio ambiente y el mundo natural. Este tema forma parte
de esto. Hay una innata repugnancia hacia la mezcla de lo humano y lo
animal".
4.- Descubren en el líquido amniótico células madre
tan eficaces como las embrionarias
ABC, 8 enero 2007. N. RAMÍREZ DE CASTRO. MADRID
Uno de los «santos griales» de la biomedicina es encontrar un tipo de
célula madre con la misma capacidad que las embrionarias para reparar
órganos dañados y sin ninguno de sus inconvenientes. Es decir,
sin que despierte recelos éticos o fomente el desarrollo de tumores. Un
grupo de investigadores de la Universidad Wake Forest (EE.UU.), dirigidos por
Anthony Atala, ha encontrado un nuevo tipo de célula madre que se
aproxima a esa anhelada búsqueda científica. Esas células
tan preciadas se encuentran en el líquido amniótico que rodea a
los fetos, un tejido intermedio -ni adulto ni embrionario-, perfecto para su
desarrollo.
En la revista «Nature Biotechnology», los científicos
estadounidenses cuentan cómo esas células derivadas del
líquido amniótico (AFS, en sus siglas en inglés) crearon
tejido muscular, óseo, vasos sanguíneos, neuronas y
células hepáticas. Pero podría ser sólo el
principio. Las nuevas células halladas son una herramienta prometedora
para reparar órganos lesionados en enfermedades como el parkinson, el
alzheimer o la diabetes.
Los científicos que han identificado estas valiosas células son
un referente en medicina regenerativa. Anthony Atala fue el primero en
trasplantar, con éxito, una vejiga creada en el laboratorio y en su
Instituto de Medicina Regenerativa se trabaja en la generación de hasta
veinte tejidos y órganos diferentes, incluidos vasos sanguíneos y
corazones.
El nuevo tesoro biológico hallado ahora posee propiedades que comparten
las células de organismos adultos y las embrionarias. Las AFS son
capaces de renovarse, tienen una gran capacidad de autogeneración y se
duplican cada 36 horas. Además se extraen con facilidad, bastaría
con que se conservara el líquido extraído en las mujeres
embarazadas que se sometan a una amniocentesis, una prueba para diagnosticar
daños en el bebé.
El equipo de la Universidad Wake Forest propone que las mujeres embarazadas
conserven el líquido amniótico y lo congelen, como ahora se hace
con los cordones umbilicales, para que en el futuro puedan tratarse ellas o sus
hijos, sin riesgo de rechazo.
También en la placenta
No es la primera vez que se hallan células madre en el líquido
amniótico. Se sabía que el líquido donde flotan los
embriones contenía diferentes tipos de células de origen fetal.
capaces de transformarse en otros tejidos. «Nos preguntamos, si entre esa
población celular podríamos localizar auténticas
células madre pluripotenciales. Y la respuesta fue afirmativa, explica
Anthony Atala.
En la investigación, las células fueron aisladas del
líquido amniótico extraído de 19 mujeres que se sometieron
a una amniocentesis. Las células se aislaron, cultivaron e inyectaron en
ratones. En el cerebro, se transformaron en neuronas, en el hígado en
células hepáticas capaces de secretar urea, al entrar en contacto
con tejido óseo crearon nuevo hueso... «Tuvimos éxito en
cada uno de los tipos celulares que tratamos reproducir», asegura Atala. Y
aún no se ha determinado el espectro total de células que pueden
lograrse con las AFS.
Otro dato a favor del empleo de estas células en el tratamiento de
pacientes es el bajo riesgo de desarrollar un cáncer, a diferencia de lo
que ocurre con las embrionarias. En ninguno de los ratones tratados aparecieron
tumores.
Durante el estudio, los científicos encontraron una población
similar de estas células en la placenta. Las hallaron en biopsias
realizadas para el diagnóstico prenatal (una prueba denominada biopsia
de vellosidades coriónicas) y en placentas de mujeres que ya
habían dado a luz.
La competencia de las MAPC
Este nuevo grupo de células se asemeja a otras denominadas MAPC
presentes en la médula ósea. Su potencial y comportamiento
también es similar al de las embrionarias y no despiertan dilemas
éticos. Las MAPC pueden convertirse en casi cualquier tejido. Con estas
células otros científicos han obtenido neuronas y, recientemente
en la Clínica Universitaria de Navarra, los componentes celulares de una
arteria.
5.- La deshumanización del hombre, por Ignacio Sánchez
Cámara
Todo lo humano es precisamente lo que no puede ser reducido a física y
química: la persona
La Gaceta de los negocios, 19-XII-2006
CREO que el más terrible mal que se ha ido abriendo paso a lo largo de
los últimos siglos ha consistido en el retroceso de la creencia en la
realidad personal del hombre, es decir, lo que podría calificarse como
la despersonalización o deshumanización del hombre. Se manifiesta
en muchos aspectos. Hay uno muy expresivo: el regocijo que algunos sienten
cuando reciben una información que, para su limitado entendimiento,
entraña la reducción del hombre a la pura animalidad. Por
ejemplo, les regocija especialmente saber la proximidad de la dotación
genética humana con la del ratón, la mosca o el cerdo.
En realidad, son unos rebeldes contra la bipedestación a quienes lo que
más les agradaría sería andar a cuatro patas. Ignoran que
una diferencia aparentemente pequeña puede ser trascendental. Sienten
también una intensa aversión a la palabra espíritu, que
les evoca presuntas tinieblas medievales. Para ellos, el hombre es un animal
entre animales y una cosa entre cosas: pura fisicoquímica. Cuando, por
el contrario, todo lo verdaderamente humano es precisamente lo que no puede ser
reducido a física y química: la persona.
No son pocos los síntomas de esta prolongada crisis, que no es fruto de
la modernidad y de la ilustración, sino productos bastardos de su
extravío. Uno de ellos, sin duda de los más graves, es la
aceptación social del aborto. Pocas cosas como él entraña
la degradación de la persona al estado de cosa, y la
consideración del ser humano como medio y no como fin en sí. Si
el aborto es lícito moralmente, entonces la vida humana carece de valor
y sentido. Otro, sólo aparentemente menor, es la generalización
del consumo de drogas. No porque el mal se lo inflija uno a sí mismo
deja de ser un grave mal. El hombre abdica de su condición personal
cuando canjea su libertad y dignidad por un placer efímero. Luego,
cuando la libertad ya se ha desvanecido, puede extinguirse la culpa pero no la
responsabilidad ya contraída. No deja de ser expresivo que se hable de
dependencias. También cabe incluir en esta nómina deshumanizadora
a la destrucción de embriones con cualquier fin, incluido el
terapéutico. No es lícito eliminar un embrión humano para
curar a otro ser humano. Aceptarlo entraña la deshumanización del
embrión y su cosificación. Lo mismo cabe decir de la
clonación humana. Como ha reiterado el profesor César Nombela, el
progreso científico confirma cada vez más las posibilidades de
reprogramación del desarrollo de células humanas que no dependen
de la obtención de embriones clónicos, ni de ningún tipo
de embrión humano. El desarrollo de la medicina regenerativa no va por
el camino de exigir una vía que suponga la creación y
destrucción de embriones humanos. El Gobierno, sin embargo, sigue
adelante con su proyecto de Ley de Investigación Biomédica, que
permite la clonación y la destrucción de embriones con fines
terapéuticos. Es decir, se empeña en conducir al derecho por la
senda torcida de la deshumanización.
Por un lado, podría imputarse el extravío a la soberbia humana
que se obstina en considerar al hombre arbitrario señor del bien y del
mal, en lugar de vigía y testigo del mundo objetivo de los valores. En
realidad, es una extraña y paradójica mezcla de soberbia y
degradación. Soberbia, porque concibe su arbitraria voluntad como norma
suprema. Degradación, porque se empeña en mineralizar lo humano,
en rebajar al hombre arrebatándole cualquier atributo personal. Pero, en
el fondo, la paradoja es sólo aparente: soberbia y degradación
van unidas, son las dos caras de la misma moneda deshumanizadora. Tal vez la
clave resida en la generalización de graves errores filosóficos,
o, para ser más precisos, en el repudio de la filosofía y en la
suplantación de ella por otras cosas, sin duda valiosas, pero que no son
filosofía. Así, padecemos las consecuencias de errores cuya
raíz, causas y naturaleza ignoramos.
Y la educación, en lugar de proporcionarnos las bases filosóficas
de lo que realmente somos, se empecinan en consumar el prolongado
extravío. Porque el problema no estriba en discutir y precisar las
consecuencias morales de la dignidad humana, sino en determinar si el hombre
posee la dignidad derivada de su condición personal, o si, por el
contrario, carece de ella. Acaso aquí resida la raíz de todas las
disensiones que dividen a los hombres de nuestro tiempo. Y malas perspectivas
hay de solución mientras se imponga de hecho, que no derecho, la falsa
tesis de que todas las opiniones poseen el mismo valor porque, entonces, la
falsa moneda filosófica tiende a expulsar a la buena de la normal
circulación de las ideas. Si el bien y el mal poseen los mismos
derechos, si la verdad y el error tienen el mismo valor, entonces quienes ganan
son el mal y el error. Y no hay mal y error comparables a la negación de
la condición personal del hombre.
6.- Los mismos países pobres ponen barreras al acceso a los
medicamentos
Un estudio destaca las trabas que suponen los impuestos, la corrupción y
la burocracia de los mismos países en desarrollo
27-12-2006
Si dos tercios de la población mundial no tienen fácil acceso a
los medicamentos, no es solo por la política de las
compañías farmacéuticas y el actual sistema de patentes,
los factores que subraya la OMS (ver Aceprensa 68/06). También los
propios países en desarrollo tienen parte de culpa, dice un estudio de
Roger Bate y Kathryn Boateng publicado por el American Enterprise Institute
(1): impuestos, trabas burocráticas y sobornos encarecen los
medicamentos y dificultan que lleguen a la gente.
En los últimos años, la situación ha mejorado por el lado
del suministro a los países en desarrollo, gracias a la presión
internacional sobre empresas farmacéuticas y gobiernos. Esto ha tenido
sus efectos, pues se ha reducido considerablemente el precio de los productos y
han aumentado las donaciones.
Pero todo eso no ha bastado para hacer realidad el acceso universal a los
medicamentos y tampoco ha aliviado significativamente las carencias de los
países más pobres. Para los autores del estudio, una parte
importante del problema está en las políticas internas de los
Estados en vías de desarrollo, que gravan considerablemente productos y
componentes farmacéuticos.
La OMS estudió el año pasado las políticas tributaria de
150 países y ofreció datos reveladores. En el 59% de los
países estudiados existe algún tipo de impuesto sobre componentes
de productos farmacéuticos; cuando se trata de productos finales, la
proporción sube al 61%. En el caso de las vacunas, el 35% de los
países habían establecido algún gravamen. Pero lo
más significativo es que los tipos impositivos que se aplican a los
medicamentos suelen ser más altos en los países en desarrollo que
en los ricos.
La República Democrática del Congo, Nigeria y Zimbabue, por
ejemplo, gravan tanto los productos farmacéuticos finales como sus
componentes con un impuesto del 8%. En la India o Marruecos, los impuestos
suponen en torno al 16% del precio; en Armenia y Sudáfrica, el IVA sobre
este tipo de bienes oscila entre el 14% y el 20%. Lo más grave, a juicio
de los autores del estudio, es que en algunos países también
gravan las donaciones realizadas por la comunidad internacional.
Impuestos prescindibles
¿Están justificados estos impuestos? Sin duda, son una forma de
recaudar dinero, siempre escaso en los países en desarrollo. Sin
embargo, los autores del estudio creen que la cantidad que se recauda con los
gravámenes sobre los productos farmacéuticos (alrededor del 1%
del presupuesto de sanidad en esos países) es prescindible, si se tienen
en cuenta, además, los beneficios que reportaría eliminarlos:
mayor acceso a los medicamentos, mejor salud de la población, menores
gastos en salud pública. Además, los impuestos encarecen y
desincentivan las donaciones internacionales. Por todo ello, los gobiernos de
Suiza, Singapur o EE.UU., así como los de algunos otros miembros del
G-8, han propuesto eliminar las barreras arancelarias para este tipo de
productos, sin que hasta el momento se haya tomado ninguna medida concreta.
Bate y Boateng, por su parte, remiten a otros trabajos que muestran la
incidencia que tiene la reducción de impuestos y, en general, las
facilidades a la importación sobre los medicamentos. Por ejemplo,
en el estudio "Still Taxed to Death: An Analysis of Taxes and Tariffs on
Medicines, Vaccines and Medical devices", firmado por el propio Bate y
otros dos autores y publicado el año pasado por la Fundación
Brookings, se relacionaba un mayor acceso a los medicamentos por parte de la
población con una reducción de las tarifas y aranceles.
Otros estudios han revelado que los países con impuestos más
altos sobre medicamentos son aquellos que tienen peores índices de
acceso a los mismos. Es el caso de Etiopía y Tanzania, entre otros.
Con los impuestos coexisten problemas de corrupción y sobornos,
contrabando de medicamentos y falsificaciones. La administración de los
aranceles e impuestos da ocasión al cobro de comisiones ilegales por
parte de funcionarios corrompidos. Y en todo caso, la ineficacia y lentitud
burocrática no sólo aumenta los costes de importación,
sino que además provoca retrasos en la salida de las medicinas al
mercado, perjuicio grave en el caso de fármacos perecederos o que
requieren condiciones especiales de conservación, como muchos
antibióticos.
Finalmente, el desabastecimiento y los impuestos elevados favorecen el mercado
negro, donde se ofrecen no solo medicamentos de contrabando, sino
también otros sin suficientes garantías o falsos. En
países como la India o Nigeria, los medicamentos clandestinos
constituyen entre el 40% y el 50% del total.
ACEPRENSA
____________________
(1) Roger Bate y Kathryn Boateng, "Medicinal Malpractice: Improving Drug
Access and Reducing Corruption", "Health Policy Outlook"
(publicación del American Enterprise Institute), n. 10, dic. 2006.
7.- Dignidad ultrajada
ANDRÉS OLLERO TASSARA. Catedrático de Filosofía del
Derecho
ABC, 31 enero 2007.
RONALD Dworkin, a caballo entre Oxford y Nueva York, se ha autoimpuesto desde
hace años la ardua tarea de nutrir de argumentos teóricos al
individualismo radical característico de buena parte de la izquierda
norteamericana. Su empeño es digno de admiración por muy diversas
razones.
Resulta admirable, para empezar, cómo no rehuye tema alguno, por
vidrioso o polémico que resulte; muy al contrario. Hace ya decenios,
animando a tomarse «Los derechos en serio», abordó el espinoso
debate sobre la llamada «acción afirmativa», destinada a
contrarrestar positivamente la discriminación de las minorías.
Hacerlo sin abandonar la perspectiva individualista no deja de revestir su
mérito. Años después, cuando tuve ocasión de
conocerlo, se ocupaba de los más discutidos problemas de bioderecho,
explorando «El dominio de la vida», desde el aborto a la eutanasia,
sin marginar las manipulaciones eugenésicas.
Admirable también es su ausencia de complejos a la hora de argumentar,
sin admitir ni por asomo las posibles debilidades de sus puntos de partida.
Quedé perplejo ante su rechazo del sufragio masculino (toda una
novedad...) en problemas relacionados con el aborto, partiendo del prejuicio
individualista de que sólo tenemos derecho a votar sobre aquello que nos
afecta. Lo que cabría tipificar como «invisibilidad del otro»
le llevaba a convencerse de que la vida de un no nacido no es cuestión
que pueda interesar a varón alguno, por lo que permitirles votar al
respecto rompería el equilibrio democrático:
añadiría al voto sobre lo que les afecta un segundo y caprichoso
voto para decidir sobre lo que afecta a los demás. Que nuestro Tribunal
Constitucional suscribe lo contrario es asunto conocido (yo mismo se lo
expliqué...), pero imagino que ello sólo le llevó a
esbozar alguna cábala sobre nuestro nivel de civilización.
No es menos digna de admiración su capacidad mercadotécnica, que
le ha convertido en el teórico del derecho superventas del orbe. Entre
sus eficaces recursos figura el de anticipar en alguna revista, a modo de
tráiler, el contenido de un libro a punto de aparecer. Así ha
ocurrido ahora, con traducción en revista española de
ética, al anunciar el próximo en el que, girando en torno a las
exigencias de la dignidad humana, se plantea: «¿Es posible
aquí la democracia?». Como de costumbre, los temas abordados
componen todo un «Hit-Parade»: evolucionismo versus diseño
inteligente, educación para la ciudadanía (me suena...),
oración en la escuela y nupcias homosexuales.
El matrimonio le aparece avalado por una larga tradición y significado
histórico, que le habría permitido consolidar un
«status» social expresivo de la forma más profunda de
compromiso personal, llegando para muchos a sacralizar las relaciones sexuales.
Precisamente por tratarse de un recurso cultural único y de enorme
valor, habría que considerar discriminatorio negarlo a los homosexuales,
ante la imposibilidad de crear un nuevo modelo de compromiso de similar
significado e intensidad. Sólo el matrimonio posibilitaría a dos
personas crear conjuntamente un tipo de valores inimaginable fuera de dicha
institución. Intentar, como se ha hecho en Vermont, California o
Connecticut, solucionar la cuestión creando un «status»
especial de «unión civil» sólo reduciría la
discriminación pero sin eliminarla.
La perplejidad surge si se contraargumenta que, al extender el matrimonio a
nuevas relaciones, se está afectando decisivamente a esa trayectoria
histórica que lo ha dotado de particular valor. Con ello se
estaría convirtiendo (también en su clásica versión
heterosexual) en un nuevo modelo de compromiso que no tiene por qué
verse todavía reconocido como un recurso social de valor insustituible.
La concesión de esa especial relevancia pública a la
relación homosexual puede llevar a cuestionar a cuento de qué las
relaciones sexuales, del tipo que sean, merecen público reconocimiento y
jurídica protección. Quizá se trate más bien de un
atavismo a eliminar.
Habríamos tocado con ello lo que, para nuestro autor, sería la
cuestión fundamental: quién debe tener el control, y de
qué manera, sobre la cultura moral, ética y estética en la
que tenemos que vivir. Como buen individualista, planteará un dilema: o
nos remitimos a millones de decisiones individuales cotidianas, que
configurarían una especie de peculiar mercado ético, o
planificamos jurídicamente los valores desde las decisiones colectivas
de los legisladores.
Su concepto de dignidad aporta una solución clara: nos asigna a cada uno
la responsabilidad de ponderar y elegir nuestros propios valores éticos,
en lugar de ceder a la imposición de preferencias ajenas. No hay quien
tenga derecho a dictarme lo que haya de pensar sobre lo que constituye una vida
buena; mi dignidad me prohíbe aceptar cualquier manipulación de
mi cultura que sea a un tiempo colectiva y deliberada. Es más, debo
negarme a tal manipulación aun si los valores que pretende proteger o
infundir son los míos propios. Lo contrario supondría que la
cultura que perfila nuestros valores es propiedad de algunos -los que
momentáneamente detentan el poder- que podrían esculpirla en la
forma que ellos admiran. Esto constituiría un profundo error en una
sociedad auténticamente libre.
Lo curioso es esa ceguera ante la imposible neutralidad de lo jurídico,
patente cuando recurre a todo este argumentario -de mayor tonelaje que alcance
universal- para defender las nupcias homosexuales. Bastaría con
atravesar el charco, operación que realiza con frecuencia con alcance
más geográfico que mental, para que sus argumentos jueguen
precisamente en sentido contrario: lo que se pretende es provocar una
mutación ética por vía legal, gracias a una deliberada
decisión colectiva (reducirla a frivolidad minoritaria resultaría
malévolo), con obvio perjuicio de la dignidad de los presuntos
beneficiarios, a los que se impide remozar en libre competencia la
institución matrimonial irradiando sus lúcidas decisiones
individuales.
No muy diversa es la situación cuando polemiza con los conservadores
tachándoles de incongruentes, por mostrar más preocupación
por el pluralismo nupcial que por el religioso, al no ejercer en este
ámbito particular control de novedades. Bien es verdad que la
religión no goza por aquellos pagos de consideración
jurídica comparable al matrimonio. Basta, una vez más, con
atravesar el charco para que la situación sea muy otra. Surge en
consecuencia una notable preocupación -también entre los no
creyentes- para que no acaben determinadas sectas disfrazándose de
religión; constituye la excepción esa minoría que prefiere
-de nuevo la neutralidad se hace imposible...- que toda confesión
religiosa acabe siendo tratada como secta.
Ha entrado así en juego un último motivo de admiración: la
capacidad para imaginar contraargumentos, o examinar la reversibilidad de los
propios, no figura entre las principales virtudes del individualismo radical.
Para que se hagan una idea; el tráiler termina con estas palabras no
ayunas de autoestima: «¿quién podrá sostener -no
simplemente afirmar- que me equivoco?».
Volver la índice de Artículos Breves
|
|
|