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Artículos Breves. Mes de Marzo
2007
Indice:
- Consenso internacional sobre la investigación con células
madre embrionarias
- La buena muerte. Ignacio Sánchez Cámara
- Trece claves para implantar la circuncisión. La circuncisión
reduce más de la mitad el riesgo de contagio por el VIH
- Los neonatólogos españoles coinciden en no actuar en los
bebés de menos de 23 semanas
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1.- Consenso internacional sobre la investigación con células
madre embrionarias
MARÍA VALERIO (elmundo.es) 18 febrero 2007.
Expertos en ética, leyes y ciencia de 14 países diferentes han
constituido el comité encargado de redactar las nuevas guías
internacionales de investigación con células madre de origen
embrionario. La Sociedad Internacional de Investigación con
Células Madre (ISSCR, según sus siglas en inglés) ha dado
a conocer el documento en las páginas de la revista 'Science'.
"Estas células pluripotenciales son muy valiosas para la
biomedicina, pero diferentes perspectivas culturales, políticas, legales
o religiosas pueden ser potenciales barreras en la colaboración
internacional en este terreno", asegura el documento, que han firmado
entre otros el profesor Ian Wilmut, padre de la oveja Dolly; George Q. Daley,
del Hospital Infantil de Boston o Irving Weissman, de la Universidad de
Stanford (ambos en EEUU).
Con el fin de fomentar la transparencia y servir al interés publico
derivado del uso de este material, la organización considera que estas
guías pueden precisamente facilitar la colaboración entre
científicos de todo el mundo y "animar a investigadores e
instituciones a adherirse a unas prácticas uniformes".
Estas recomendaciones, apunta la principal organización mundial dedicada
al estudio de las células madre, están sometidas a las leyes y
regulaciones vigentes en cada país donde la investigación tenga
lugar.
El primer principio que citan las nuevas guías se refiere a la necesidad
de una especial supervisión y atención de estos trabajos,
"por su naturaleza única y sensible", que vaya incluso
más allá de los paneles institucionales de revisión ya
existentes. Además, el comité de sabios prohíbe cualquier
experimento que carezca de una lógica racional convincente o despierte
fuertes dudas éticas.
En este sentido, cita específicamente la clonación humana con
fines reproductivos o el cultivo in vitro de embriones humanos de más de
14 días de vida, un período que marca la división entre
los embriones más precoces y el momento en que comienza a producirse la
formación de los órganos humanos.
Las guías también subrayan la importancia de obtener un
consentimiento explícito de los donantes de óvulos y
espermatozoides para proteger el derecho de los individuos a que sus tejidos no
sean empleados para la investigación con células madre
embrionarias.
Eso sí, los expertos no alcanzaron el mismo acuerdo respecto a si las
mujeres que donan sus óvulos deben o no recibir algún tipo de
compensación económica por ello. Mientras algunos de los ponentes
consideran que la retribución puede hacer que muchas de estas mujeres
ignoren los riesgos del proceso hormonal al que deben someterse, otros
recordaron que los voluntarios que participan en otros procedimientos invasivos
sí reciben alguna cantidad de dinero a cambio. Después de
escuchar todas las opiniones, el panel considera que debe llevarse a cabo una
revisión rigurosa en cada caso para cerciorarse de que las
consideraciones económicas no representan "un aliciente
indebido".
Para garantizar el máximo cumplimiento de estas recomendaciones, los
expertos piden a las revistas científicas y a las agencias encargadas de
otorgar becas y subvenciones que exijan a los investigadores un riguroso
cumplimiento de estos principios. "Sabemos", admiten, "que
nuevas investigaciones en el terreno de la ciencia la ética, las leyes y
la política nos desafiarán con nuevas cuestiones". Por eso
animan a todos los miembros de la comunidad científica y a la sociedad
en general a la participación en el proceso "que decida la
dirección de la ciencia".
Entre las instituciones representadas en este organismo figuran las
universidades de Pekín (China), Singapur, Cambridge (Reino Unido), Oslo
(Suecia), Toronto (Canadá), Wisconsin, Harvard, Johns Hopkins y
California en EEUU, Utrecht en Holanda, el Instituto Karolinska (en Suecia) o
el Max Planck en Alemania, entre otros.
2.- La buena muerte
Ignacio Sánchez Cámara
LA GACETA de los Negocios, lunes, 22 de enero de 2007
CON el mayor despliegue propagandístico, el más poderoso grupo
mediático de España vuelve a exhibir su campaña en favor
de la legalización de la cooperación al suicidio, o, si se
prefiere, su apología de la muerte voluntaria y del asesinato
filantrópico. Al menos, el debate sobre la llamada eutanasia opera
contra el ocultamiento posmoderno de la muerte. En una de sus acepciones
esenciales, la filosofía es tendencia hacia la muerte. Así se
recoge en el diálogo platónico Fedón: Todos aquellos
que se ocupan en debida forma con la filosofía parecen, en efecto,
ocultos como están ante los demás hombres, no haber puesto sus
miras en otra cosa, sino en sucumbir y en estar muertos. Bien es verdad
que se refiere a la búsqueda de la verdadera vida, de la inmortal. Es
una forma precristiana del muero porque no muero. Para mentalidades
laicas, acaso convenga recordar la tesis de Wittgenstein de que la muerte no es
un acontecimiento de la vida, y la idea de Spinoza de que en nada piensa menos
el hombre libre que en la muerte. Respeto a quien desea morir (todo hombre es
acreedor al respeto por su mera condición personal), mas no veo nada
heroico en su decisión. Mucho más mérito me parece que
tiene quien acepta el dolor y valora y dice siempre sí a la vida. Nunca
sabremos el valor que puede llegar a tener nuestro sacrificio, ni el dolor que
nuestra muerte puede causar a otros. Lo que es absurdo e insufrible para uno
puede constituir para los demás un ejemplo o, incluso, su
salvación. Es equivocado considerar que la vida sólo es digna
bajo ciertas condiciones. La vida es un don que no se recibe a beneficio de
inventario. ¿Es que, acaso, es menos digna la vida de los enfermos
incurables o terminales que deciden seguir viviendo? Por lo demás, el de
eutanasia es un pésimo término para designar lo que pretende. No
hay otra buena muerte que la que pone fin (para los creyentes en la
inmortalidad, un final sólo mundano o terreno) a una vida buena. Es
grave irresponsabilidad promover una decisión definitiva y mortal para
quienes pueden padecer un transitorio episodio depresivo. Se invoca la
libertad. Pero, ¿es imposible manipular la voluntad de quien sufre?
¿No es irresponsable ofrecerle una salida fácil a quien no
tendrá la oportunidad de arrepentirse? Ni juzgo ni condeno a quien deja
de desear vivir, pero eso no me permite estimar que su decisión sea
igualmente valiosa y heroica que la de quien, en las mismas condiciones, quiere
seguir viviendo. Nunca sabremos el efecto que nuestro eventual heroísmo
puede surtir en otros, ni llegaremos a comprender cabalmente el efecto redentor
del sufrimiento.
Todo lo anterior sería, a mi juicio, válido, aunque
jurídicamente llegara a ser despenalizada la llamada eutanasia. Ni
siquiera lo prejuzga, pues no toda la moral debe ser impuesta por el derecho.
Ciertamente, tampoco se puede reducir la moral a lo jurídico. Sin
embargo, sería extraño el tránsito repentino de la
proscripción penal de una conducta a su recomendación como algo
ejemplar. Al menos, cabría postular un periodo intermedio en el que la
conducta despenalizada fuera estimada como moralmente no recomendable, aunque
jurídicamente permitida. Por lo demás, la legislación
española, en el artículo 143 del Código penal, castiga la
inducción y la cooperación con actos necesarios al suicidio de
una persona. En cualquier caso, no parece adecuado hurtar un debate a la
sociedad y al poder legislativo, mediante la utilización de la
vía de hecho y la impunidad consumada. Quienes propugnen la
legalización del asesinato filantrópico o de la
cooperación con el suicidio están legitimados, en una sociedad
democrática, para defender sus posiciones y emprender un debate
jurídico en el que esgriman sus argumentos, pero no lo están para
vulnerar la ley ni forzar el triunfo de sus posiciones mediante la vía
de hecho. Esto sería una forma ilegítima y antidemocrática
de acción directa, que hurtaría algo esencial inherente a una
sociedad democrática: debatir, argumentar y convencer.
Una última consideración. El poderoso grupo mediático ha
hurtado a sus lectores, al menos hasta ahora, un testimonio muy relevante, el
del hijo de la suicida, que ha denunciado a la Asociación en favor del
Derecho a morir dignamente por haber inducido la muerte de su madre y cooperado
con ella. En decisión tan íntima e irrevocable, han influido
algunas personas, incluida la presencia de una periodista, pero no ha podido
intervenir en ella nada menos que un hijo. La arbitrariedad de la voluntad no
es criterio moral, pero incluso quienes la erigen en norma suprema
deberían considerar las posibilidades de manipulación. No toda
aparente decisión es libre. ¿Es seguro que no habría podido
influir en la decisión fatal una opinión contraria del hijo? La
opinión dominante cree que dos decisiones contrarias son igualmente
respetables, pero la mía es que no pueden ser igualmente valiosas. Por
mi parte, no creo que el suicidio sea una buena muerte.
3.- Trece claves para implantar la circuncisión. La
circuncisión reduce más de la mitad el riesgo de contagio por el
VIH
Actualizado viernes 23/02/2007 01:03 (CET)
ISABEL F. LANTIGUA (elmundo.es)
"Nos encontramos realmente ante la primera gran noticia en mucho tiempo.
Contamos con una herramienta que puede reducir sustancialmente el número
de contagios por VIH y salvar muchas vidas". El doctor Robert Bailey, de
la Universidad de Chicago, se refiere con estas palabras a la
circuncisión. Tres estudios han evidenciado que esta práctica
reduce en más del 50% el riesgo de que los hombres se infecten con el
virus.
En un especial que la revista 'The Lancet' dedica a este tema, varios expertos
estiman que si se implantara la circuncisión a gran escala en
África tendría el potencial de evitar alrededor de dos millones
de nuevos contagios y más de 300.000 muertes a lo largo de la
próxima década. En los siguientes 10 años, las cifras
serían de 3,7 millones de infecciones evitadas y 2,7 millones de
muertes.
Sin embargo, a pesar de estos números y de la probada eficacia de la
circuncisión en los ensayos realizados en Sudáfrica, Kenia y
Uganda, los investigadores indican que todavía quedan muchos aspectos
éticos, médicos y sociales por debatir antes de que esta sencilla
operación pueda introducirse como una política sanitaria
más.
En Sudáfrica, docenas de niños y jóvenes mueren o sufren
heridas a diario por culpa de circuncisiones mal practicadas. "Asegurar
los medios necesarios y el personal cualificado para realizar estas
intervenciones es esencial en estos países", escribe Marie-Louise
Newell, del Centro de Estudios de Salud y Población de Sudáfrica,
que se pregunta si "sería ético circuncidar a todos los
varones o practicar la circuncisión a niños que no pueden dar su
consentimiento". Cuestiones que aún están por resolver.
Retos y oportunidades
Para tratar de aclarar el tema y que la circuncisión pueda aplicarse
cuanto antes, dados sus beneficios, investigadores estadounidenses y
sudafricanos han identificado 13 puntos que se deben tener en cuenta:
1. Determinar el grado de aceptación: Algunos estudios realizados en
África indican que sus ciudadanos aceptan bien la circuncisión.
El 65% de los hombres y el 69% de las mujeres están a favor de esta
práctica y el 81% de los padres operarían a sus hijos varones.
2. Comunicar bien los beneficios: Los beneficios de la circuncisión son
relativos, no absolutos, y se debe dejar este punto claro a los pacientes que
vayan a hacérsela. No sustituye al uso del preservativo ni a la
reducción de parejas sexuales o la abstinencia.
3. Definir los riesgos: La percepción del riesgo está influida
por aspectos culturales y sociales. En los países donde el VIH
está muy extendido y el acceso a los medicamentos no tanto, la
percepción del riesgo difiere mucho de la que se tiene en los
países que no están tan acostumbrados a esta epidemia. No todos
se acercan igual a la circuncisión y hay que tenerlo en cuenta.
4. Combinación de estrategias preventivas: La circuncisión
masculina debe introducirse como una estrategia preventiva más, que no
excluya a las otras.
5. Reforzar el debate sobre igualdad de género: El efecto protector de
la circuncisión masculina supone una oportunidad para lanzar la
discusión sobre la desigualdades de género y las
socioeconómicas, que influyen en la evolución de la epidemia de
sida.
6. Definir el efecto sobre las mujeres:El grado en el que la
circuncisión masculina puede reducir el contagio a las mujeres se
intuye, pero aún no se ha demostrado. Los expertos temen que los hombres
circuncidados incurran en más comportamientos de riesgo.
7. Prácticas religiosas y culturales: El diálogo sobre la
implantación de la circuncisión debe implicar a todos los
sectores sociales, religiosos y culturales, ya que es una práctica que
se ha hecho tradicionalmente por cuestiones éticas y religiosas.
8. ¿Cuándo hacer la circuncisión?: La circuncisión en
los bebés se considera segura y menos cara que en la adolescencia o en
la edad adulta, pero si se practica sólo a los recién nacidos, se
tardará mucho tiempo en notar los efectos. Hay que debatir a qué
adultos se les tiene que practicar.
9. Circuncisión frente a mutilación genital: El aumento de la
circuncisión masculina puede llevar a un incremento de la
mutilación genital femenina, conocida también como
circuncisión femenina. Sin embargo, esta última no tiene
ningún beneficio sobre la salud.
10. Seguridad y complicaciones: La circuncisión no está exenta de
riesgos. Para disminuirlos es necesario contar con personal cualificado,
instrumentos para practicar la intervención y condiciones
higiénicas.
11. Sistemas de salud: La implantación de la circuncisión no debe
perjudicar otras estrategias sanitarias ni quitar recursos para tratar otras
enfermedades.
12. Salud sexual y reproductiva: Esta nueva estrategia abre una puerta para
aumentar la información sobre la relación que existe entre la
salud sexual con el VIH.
13. Relación de poderes: La manera en que los expertos quieren
introducir una práctica en los países pobres que en Occidente no
está aconsejada puede ser vista como una nueva forma de
colonialismo.
4.- Los neonatólogos españoles coinciden en no actuar en los
bebés de menos de 23 semanas
El Mundo 24 febrero 2007.
¿Es lícito reanimar a prematuros en el umbral de la viabilidad?
Amillia, un bebé nacido a las 22 semanas y con 284 gramos de peso,
recibe el alta médica en EEUU. En España no se actúa en
prematuros de menos de 23 semanas de vida por las secuelas que pueden sufrir
entre un 7% y un 10% de los recién nacidos españoles es
prematuro, una cifra que aumenta. Pese a que los avances médicos han
logrado elevar la supervivencia de estos bebés, el porcentaje de ellos
que sufrirá graves secuelas no se ha reducido. Por eso, los expertos
defienden no intervenir en los más inmaduros.
Amillia Taylor desafió a las leyes de la Naturaleza y ha ganado. Imagine
la longitud de un bolígrafo y el peso de un entrecot: es lo que ella
midió (24 centímetros) y pesó (284 gramos) al nacer. La
mayoría de los niños viene al mundo tras una gestación de
entre 37 y 40 semanas, pero Amillia quebrantó las reglas el pasado 24 de
octubre al nacer a las 21 semanas y seis días de ser concebida con la
ayuda de un tratamiento de fecundación 'in vitro'. Nadie, ni los
médicos que la atendieron en el Hospital de Niños de Miami
(EEUU), ni el resto de especialistas del mundo hubiera sospechado que la
recién nacida -oficialmente la prematura más pequeña del
mundo- se agarrara con tanta fuerza a la vida. Máxime si se valora que
la mayoría de las sociedades de Neonatología y Pediatría
internacionales, incluidas las españolas, considera que los bebés
nacidos con menos de 23 semanas no son viables. Por este motivo, lo que algunos
expertos han calificado de "milagro" otros tantos lo han considerado
un "experimento médico". Al margen de opiniones enfrentadas
está la realidad. La mayoría de los recién nacidos de
menos de 24 semanas fallece y la mitad de los que sobreviven arrastra graves
secuelas físicas y psíquicas toda su vida. Los
neonatólogos consultados por SALUD insisten en que este caso es
excepcional y no debe alentar falsas esperanzas en los futuros padres cuyos
hijos decidan nacer demasiado pronto.
El caso de Amillia Taylor es insólito y único. No lo es, en
cambio, el hecho de que, cada año, cerca de 13 millones de niños
en todo el mundo precipiten su nacimiento. Y esta cifra va en aumento. En
nuestro país, y según la Sociedad Española de
Neonatología (SEN), el número de bebés impacientes por
venir al mundo se ha incrementado en un 13% desde 2001, motivo que justifica
que los especialistas reclamen más recursos sanitarios para hacer frente
a lo que tachan como "problema sanitario de primer orden". Carmen
Rosa Pallás, jefa del servicio de Neonatología del Hospital 12 de
Octubre de Madrid, lo atestigua: "Nosotros estamos ampliando nuestra
unidad debido al aumento de casos. El porcentaje actual de niños
pretérmino (todo aquel que nace antes de la semana 37 de
gestación) está entre el 7% y el 10% dependiendo del área
geográfica. El crecimiento se está produciendo, precisamente, a
costa de bebés cada vez más pequeños".
Gracias a la Red Española de Unidades Neonatales, integrada por 59
servicios y creada en 2002 por la SEN, y a su base de datos de recién
nacidos con menos1.500 gramos (de ahí el nombre SEN1500), se sabe que
hace sólo dos años nacieron 46 niños de menos de 24
semanas dentro de nuestras fronteras: 12 de ellos murieron en el mismo
paritorio, mientras que otros 27 fallecieron en la unidad neonatal (ver
gráfico). En ese mismo año, otros 190 pequeños decidieron
abandonar el vientre materno con 25 semanas de gestación, el 44% de
ellos pereció.
A LA LARGA
Pese a los avances producidos en el campo de la neonatología y los
esfuerzos denodados de los especialistas, que sacan adelante al 80% de los
prematuros de menos de 1.500 gramos, la ciencia no ha logrado aún poner
freno a los partos prematuros y, lo que es peor, reducir la mortalidad y la
secuelas a largo plazo que pueden sufrir estos pequeños.
De hecho, un estudio pionero que vió la luz en 2002 en 'The New England
Journal of Medicine', constataba que las desventajas educacionales asociadas a
la prematuridad (rendimiento académico y cociente intelectual bajos)
persisten a los 20 años. Aunque, eso sí, el trabajo demostraba
que estos jóvenes toman menos alcohol y drogas que los nacidos a
término.
Ésta es tan sólo una de las razones por la que los especialistas
tienen claro cuándo no deben intentar reanimar a un prematuro y actuar
con todo el armamento terapéutico disponible: por debajo de las 23
semanas de gestación. Entonces esperan a que la propia inmadurez del
recién llegado no le permita vivir.
Tanto la propia SEN, como todos los expertos consultados por SALUD están
de acuerdo en esta edad gestacional. También lo está la
Asociación Americana de Pediatría, que considera a los
bebés de menos de 23 semanas de gestación como no viables, al
igual que los pediatras y neonatólogos británicos.
El año pasado, estos especialistas emitieron unas nuevas guías en
las que se indicaba no resucitar a los prematuros de menos de 22 semanas de
gestación. Es más, los médicos no tienen la
obligación legal de salvar a los nacidos con 23 semanas, incluso aunque
sobrepasen ese tiempo en seis días, si consideran que actuar va en
contra de los intereses de los pequeños.
Xavier Carbonell, vicepresidente de la SEN y jefe del servicio de
Neonatología del Hospital Clínic de Barcelona, reconoce que
"el caso de la prematura estadounidense es puntual y no es donde nosotros
tenemos que centrar nuestros esfuerzos. Tenemos que luchar encarecidamente por
los de 24 semanas y, pese a los esfuerzos, fallece un 50% de ellos. Lo que no
se debe confundir es el peso con la edad gestacional del bebé".
Esta es la razón por la que un feto de 370 gramos que vino al mundo hace
seis años en el Hospital Valle de Hebrón (Barcelona) pudo
sobrevivir.
Salvador Salcedo, jefe del servicio de Neonatología que atendió
este caso, cuenta que "se trató de sacar adelante porque era un
bebé con más madurez que el de EEUU. No reanimamos a prematuros
por debajo de las 24 semanas. Las secuelas para él y el sufrimiento para
la familia son desproporcionados", puntualiza.
La llegada de los corticoides prenatales que se inyectan en la madre ante la
amenaza de un parto prematuro y la introducción del surfactante como
profilaxis o tratamiento de la enfermedad de la membrana hialina
(síndrome de dificultad respiratoria) son, en palabras del doctor
Carbonell, "las dos herramientas que han revolucionado las cifras de
mortalidad en todos los grupos de edad y peso de los prematuros, pero los
avances en el campo de la prevención y el tratamiento de los problemas
que pueden sufrir los más pequeños a largo plazo están
estancados", aclara.
SECUELAS
Sus palabras se justifican en los datos obtenidos tras el seguimiento realizado
durante seis años a los bebés que nacieron en su unidad. "El
15% de los de recién llegados con 24 semanas sufre secuelas graves, al
igual que el 11% de los de 25 y el 8% de los de 26", aclara.
Hablar de problemas a largo plazo es mencionar que, actualmente, el 50% de los
niños con parálisis cerebral tiene el antecedente de haber nacido
muy prematuramente. Entre las personas con déficitl visual, el 17%
fueron niños que pesaron en el momento del parto menos de 1.500 gramos.
Además, los impacientes por nacer no sólo presentan con
más frecuencia trastornos motores, psíquicos y sensoriales, sino
que sufren más problemas de crecimiento, más procesos infecciosos
y mayor incidencia de asma.
Por todo ello, reanimar o no al recién llegado prematuro es una
decisión que se adopta en la sala de parto y con el consentimiento de
los padres.
"Dicho así suena muy crudo, pero no es como la gente se puede
imaginar. Primero, explicamos claramente a los padres los problemas a los que
se enfrenta su hijo y las secuelas que puede llegar a tener en un futuro, pero
cuando son de menos de 23 semanas, incluso en algunos casos de menos de 24, lo
que hacemos es que si no fallecen en el momento del alumbramiento y tienen
signos vitales le reanimamos para que su muerte se produzca en las mejores
condiciones", explica la doctora Pallás.
Así, los padres pueden estar el tiempo que la Naturaleza les otorgue
despidiéndose de su hijo. "No les llevamos a cuidados intensivos,
si no que les dejamos en una sala donde se les aplican cuidados paliativos. Se
trata de que no sufran. Además, está demostrado que el duelo de
los padres es más llevadero cuando pueden conocer a su descendiente y
tocarlo. Este hecho ha cambiado mucho la forma en que los progenitores viven la
pérdida del bebé", afirma la doctora del 12 de Octubre.
Los que deciden venir antes de tiempo, pero al menos pasadas las 24 semanas de
gestación, también están siendo atendidos de forma
distinta de como se hacía hace unos años.
En este sentido, el Hospital Universitario de la Paz (Madrid), donde
precisamente se está tratando ahora a un bebé que nació
con 400 gramos, tiene en marcha desde hace siete años un programa de
alta precoz de los prematuros.
Jesús Pérez Rodríguez, del servicio de
Neonatología, explica en que consiste este sistema: "Cuando
valoramos que los pequeños están en buenas condiciones, comen
bien, soportan su temperatura corporal fuera de la incubadora y cogen peso les
mandamos a casa, donde una enfermera les visita para hacer su seguimiento.
Sabemos que evolucionan mejor con sus padres que aquí. Se requiere que
la casa, reúna unas condiones ambientales adecuadas y que los padres,
claro está, lo acepten. De esta forma, estamos dando el alta cuando
alcanzan los dos kilos de peso. No obstante también hay casos que se van
antes, con 1.800 gramos", puntualiza
Rocío Rodríguez, supervisora de la unidad explica que las
enfermeras formen a los padres en los cuidados que deben recibir sus hijos.
"Lo más importante es que no se sientan aterrados por la idea de
llevar al niño a casa cuando todavía es pequeño pero, para
eso, les explicamos todo y estamos disponibles con un teléfono
móvil las 24 horas del día".
Esta enfermera recuerda, además, que "se les deja una
báscula para que pesen al bebé todos los días y se les
dice a qué horas es mejor sacarlos de paseo o aplicar ciertas medidas de
higiene que son importantes. Al principio, todos se asustan un poco pero luego
la experiencia es maravillosa. Sobre todo porque son familiares que ya han
estado en el hospital largas temporadas, con su hijo en una incubadora.
Sólo en el caso de que surjan complicaciones vuelven al hospital, pero
no suele ser lo frecuente".
Un proyecto para saber la evolución de estos bebés
Ningún experto duda de las razones por las que cada vez hay más
partos que se adelantan. "Hemos logrado eliminar ciertos factores que
suponían un riesgo de alumbramientos prematuros, pero se han cambiado
por otros. Así, y a pesar de que el 95% de los embarazos tiene un
seguimiento muy estricto, la incorporación de la mujer al mundo laboral
está provocando un retraso en la maternidad que repercute en un mayor
riesgo de parir anticipadamente. Hay que añadir el aumento de los
tratamientos de reproducción asistida y de los embarazos
múltiples", señala Carmen Rosa Pallás. El
fénomeno de la inmigración también está
incrementando los nacimientos antes de tiempo, debido a la falta de un adecuado
control de algunas gestaciones. En este marco, la decisión de la
Sociedad Española de Neonatología de crear el SEN1500, (en el que
participan 59 unidades neonatales) parece de lo más acertado. "Es
un proyecto que cuenta con la implicación de las principales unidades
del país, y que va a proporcionar mucha información sobre la
evolución de los niños prematuros y la valoración de las
actuaciones médicas", recuerda Xavier Carbonell. Entre los
objetivos del proyecto están conocer y contrastar la calidad de la
asistencia neonatal en los bebés de muy bajo peso; saber qué
factores socioeconómicos impactan en el grupo más vulnerable de
la población neonatal, entender el desarrollo neurológico de
estos niños a la edad de dos años, así como promover la
investigación epidemiológica en el ámbito perinatal
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