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Artículos Breves. Mes de Abril
2007
Indice:
- El Tribunal Superior de Andalucía confirma que un
farmacéutico puede negarse a vender la píldora del día
siguiente. Ángel López-Sidro
- A.M.A., con el Plan de Humanización del Hospital La Paz
- Desconexión del Respirador. Inmaculada Echevarría
morirá en el Hospital de San Rafael de Granada
- ¿Promover la muerte digna con medios menos dignos?
- Limitar el Esfuerzo Terapéutico. Jacinto Bátiz
- Una mujer en estado vegetativo despierta durante tres días antes de
volver a caer inconsciente
- Muere en un hospital público la granadina que pidió la
eutanasia a la Junta andaluza
- El 80% de antibióticos se prescriben a pacientes que no se
benefician de ellos
- Inmaculada Echevarría Una vida postrada en una cama
- A vueltas con la retirada de la respiración artificial. Rogelio
Altisent
- La retirada del respirador a Inmaculada Echevarría Juan Carlos
García de Vicente
- Los expertos advierten de los efectos nocivos de la contaminación
en la salud
- La OMC critica la banalización de la cirugía estética
en TV
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1.- Un paso hacia el reconocimiento de la objeción de conciencia en
España
El Tribunal Superior de Andalucía confirma que un farmacéutico
puede negarse a vender la píldora del día siguiente
Ángel López-Sidro
Aceprensa, 27-02-2007.
El fenómeno de la objeción de conciencia va extendiéndose
en Occidente debido fundamentalmente a dos factores de distinta naturaleza: por
una parte, la progresiva diversificación de la sociedad, en la que
aparecen nuevos grupos y creencias importados de otras culturas, que en algunos
aspectos chocan con los sistemas de valores consagrados en la tierra de
acogida; por otra, la no menos progresiva intromisión de los poderes
públicos en ámbitos con aspectos éticos muy relevantes,
sobre todo los que afectan a la dignidad de la vida humana. En este sentido,
los farmacéuticos llevan tiempo reclamando para sí el derecho a
la objeción de conciencia.
El conflicto entre conciencia y ley puede producirse si lo que deben vender los
farmacéuticos es la llamada "píldora del día
siguiente", pues al ser considerada como medicamento, la Ley que regula
esta materia obliga a dispensarla si se presenta una receta. Esta
situación se ha planteado como caso de objeción de conciencia en
Andalucía, donde las autoridades no reconocieron a los
farmacéuticos la posibilidad de no dispensar este producto, que puede
tener efectos abortivos.
Concretamente, la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía
dictó una orden, el 1 de junio de 2001, por la que se obligaba a las
oficinas de farmacia a tener la píldora en sus almacenes. La orden, al
ser recurrida, fue suspendida cautelarmente, decisión rectificada
después por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).
La persona que inició esta vía jurisdiccional, y la
continuó después, no logró su deseo de ver reconocido el
derecho a la objeción de conciencia, pues el Tribunal Supremo, en mayo
de 2005, no le consideró legitimado por no ser farmacéutico en
ejercicio.
Ahora, sin embargo, el TSJA ha dictado sentencia, con fecha de 8 de enero de
2007, en un recurso contencioso-administrativo presentado por un licenciado en
farmacia, al que esta vez se ha considerado legitimado porque la normativa
impugnada podría afectarle en el futuro. Esta sentencia no ha declarado
ilegal la norma, que era una de las pretensiones del recurrente, pero en sus
fundamentos jurídicos se ha referido a la posibilidad de la
objeción de conciencia, afirmándola como un derecho individual,
incluido en el artículo 16.1 de la Constitución; en
función de ello, la objeción del farmacéutico
podría actuar como excepción que le permitiera esquivar la
obligación de dispensar la píldora.
El aporte real de la sentencia del TSJA puede parecer pequeño, pero
constituye un paso más, y eso es lo que interesa poner de relieve, en un
páramo como el español donde, desde hace más de veinte
años, no ha habido un reconocimiento concreto del derecho a la
objeción de conciencia para ninguna situación, desde que el
Tribunal Constitucional (TC), en Sentencia de 11 de abril de 1985,
reconoció que la libertad religiosa e ideológica del
artículo 16.1 de la Constitución amparaba implícitamente
este derecho.
Ciertamente la sentencia no da la razón al recurrente, y la
mención a la objeción no se encuentra en el fallo decisorio. Pero
la sentencia del TC gracias a la cual se permite la objeción de
conciencia al aborto en España, tampoco resolvió sobre ese punto,
sino que simplemente lo mencionó entre sus fundamentos de derecho. Es lo
que se llama un "obiter dictum", algo "dicho de paso", que
puede tener fuerza persuasiva según la autoridad del tribunal que se
pronuncie. En este caso, sólo es el TSJA, cuyas decisiones no
constituyen jurisprudencia; pero la doctrina que expone coincide esencialmente
con lo dicho en su momento por el TC, aplicándolo al caso del
farmacéutico.
No es poco, porque en materia de objeción de conciencia hay que
agarrarse a un clavo ardiendo. Lograr el cambio de una ley que contradice las
propias creencias no es el objetivo inmediato del objetor, que busca en un
primer momento al menos no verse compelido a participar en su aplicación
o librarse de las sanciones que derivarían de su incumplimiento.
La cuestión sigue por tanto abierta, y presenta flancos débiles
que se han de aprovechar. Porque lo establecido en la sentencia puede provocar
el siguiente dilema: ¿cómo se explica la obligación de tener
las píldoras en una farmacia cuando se tiene derecho a no dispensarlas,
en el supuesto de que todos los que trabajan en ella se acogiesen a
él?
La ley será reacia en principio a admitir excepciones, aunque o
sobre todo se funden en razones de índole moral o religiosa; pero
la lucha por la objeción de conciencia al servicio militar, paradigma de
esta empresa, culminó al cabo de los años con la
desaparición de su obligación. Mucho menos hay que caer en la
tentación de rendirse cuando lo que está en juego es el respeto a
la vida. En Andalucía se ha dado un primer paso. Y es preciso no olvidar
que, en contra del argumento que muchos esgrimen, la objeción de
conciencia existe aunque la ley no la reconozca; más aún, es la
existencia del conflicto entre la conciencia y la norma la que produce la
objeción. La lucha del objetor, cuando su causa es justa, es intentar
ser reconocido por el ordenamiento jurídico, hasta que, como en este
caso, los poderes públicos se dignen a declarar su existencia y su
derecho.
Profesor de Derecho Eclesiástico del Estado de la Universidad de
Jaén
2.- A.M.A., con el Plan de Humanización del Hospital La Paz
Azprensa, Redacción, Madrid (1-3-2007)
Se ha presentado el proyecto de ilustración del Hospital Infantil de La
Paz, que se encuentra enmarcado dentro del Plan de Humanización del
Hospital La Paz. Dicho proyecto, pionero en su categoría, cuenta con la
colaboración de A.M.A., La Mutua de los Profesionales Sanitarios
.
Según informa A.M.A. en un comunicado, el Plan de Humanización
del Hospital Infantil tiene como objetivo conseguir que el niño, durante
el tiempo que está ingresado, se encuentre como en casa. Se trata de que
el ingreso hospitalario no rompa con su vida diaria, que se estimule el
autocuidado y la capacidad de decisión, contando para ello con los
padres y los profesionales implicados en este proceso.
El plan contempla diversos proyectos que ya están completamente
consolidados como son el Aula Hospitalaria, La Pajarera, los Doctores Sonrisa
de la Fundación Theodora y los programas de Voluntariado, de
Musicoterapia y de Shiatsu. También se han puesto en marcha otros
proyectos más recientes como la Escuela de Baloncesto del Real Madrid y
la conexión a internet gracias a la red Wi-Fi instalada en las zonas de
hospitalización. Todos estos proyectos intentan hacer más
fácil y grato el ingreso del niño en el hospital.
Artistas de diferentes partes del mundo, integrantes de la Fundación
Saint a Smile, han sido los encargados de realizar las ilustraciones en todas
las unidades del hospital infantil, previa reunión con el equipo
sanitario del área y la ayuda de los niños hospitalizados.
El objetivo del proyecto es reducir la ansiedad y desdramatizar la estancia de
los niños hospitalizados, además de influir en los padres y
personal sanitario del hospital. No consiste simplemente en decorar las paredes
o zonas determinadas, sino que se persiguen objetivos concretos tanto desde el
punto de vista sanitario, como educativo o cultural. La unidad de
Oncohematología es la que ha contado con la participación directa
de A.M.A.
3.- Desconexión del Respirador. Inmaculada Echevarría
morirá en el Hospital de San Rafael de Granada
Lleva 10 años ingresada y está conectada a un respirador que la
mantiene con vida
El Mundo, 2 abril 2007. GRANADA
Inmaculada Echevarría, que tiene distrofia muscular, será
atendida hasta su muerte por el equipo médico del Hospital San Rafael de
Granada, según se desprende del comunicado publicado por la
dirección del centro, dependiente de una orden religiosa.
Este comunicado es lo único que ha trascendido de la reunión
mantenida hoy entre las direcciones de los hospitales San Rafael y
Clínico San Cecilio de Granada, dependiente del Servicio Andaluz de
Salud (SAS), para estudiar el dictamen del Consejo Consultivo de
Andalucía que avala la petición de la paciente, de 51
años, de que le retirasen el respirador que la mantiene con vida y
decidir dónde se hará.
Las direcciones de ambos centros han pedido "respeto a la dignidad e
intimidad de la paciente" y ha advertido de que "las actuaciones que
se lleven a cabo a partir de ahora deben enmarcarse en la privacidad de la
relación entre médico y paciente".
La petición de esta mujer, de 51 años, fue avalada, además
de por el Consejo Consultivo, por el Comité Autonómico de
Ética de la Junta de Andalucía.
La paciente, que sufre distrofia muscular, permanece desde hace casi 10
años en el Hospital San Rafael de Granada, pero su dirección
estudiaba la resolución del Consultivo conjuntamente con la del
Clínico San Cecilio porque de este último centro depende la
unidad funcional de ventilación mecánica cuya retirada pide
Echevarría, según han informado fuentes hospitalarias.
El Consejo Consultivo de Andalucía ha dictaminado que el caso de
Inmaculada Echeverría es una limitación del esfuerzo
terapéutico negativa y "adecuada a derecho", por lo que
considera que la actuación de los profesionales sanitarios que procedan
a la desconexión del aparato de ventilación mecánica
"no puede considerarse punible".
Este dictamen, hecho público ayer y que sólo ha obtenido un voto
en contra, responde de esta forma a las cuestiones que la Consejería de
Salud le solicitó acerca de si la solicitud de limitación del
esfuerzo terapéutico y negativa al tratamiento con ventilación
mecánica efectuada por la paciente podía considerarse adecuada a
derecho.
No sienta jurisprudencia
La consejera de Justicia y Administración Pública de la Junta de
Andalucía, María José López, ha afirmado que el
hecho de que el Comité de Ética y el Consejo Consultivo de
Andalucía (CCA) respalden la solicitud de Inmaculada Echevarría,
judicialmente "no puede tener más trascendencia que la del hecho
puntual de que hay una persona que solicita dar fin a su vida en las
condiciones en las que se encuentra".
En declaraciones a los periodistas, López ha explicado que para crear
jurisprudencia "no basta con resolver un solo asunto", sino que, por
contra, tiene que haber "una reiteración de soluciones en las
mismas circunstancias y condiciones que acrediten que los tribunales
están resolviendo todos estos casos en ese mismo sentido".
Así, considera que en el caso de Echevarría, "sólo
estamos hablando del derecho individual de la solicitud de una
persona".
"Estamos respetando el derecho individual y la voluntad de una persona que
cree que necesita una muerte digna, que debe de acelerar su fallecimiento
porque no quiere vivir en esas condiciones y es respetable este derecho
individual respaldado por un informe del CCA", ha aseverado.
Por su parte, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española
(CEE), cardenal y arzobispo primado de Toledo, monseñor Antonio
Cañizares, ha afirmado que la eutanasia es "siempre
ilegítima" y "un atentado contra la dignidad y la vida
humana".
Según ha declarado, desconectar a una persona de un aparato que entra
dentro de las "medidas normales" es "sencillamente admitir la
eutanasia y que el hombre puede quitarse la vida". A su juicio, la
eutanasia "siempre es un mal y algo que atenta contra el hombre, su vida y
su dignidad".
4.- ¿Promover la muerte digna con medios menos dignos?
Aceprensa, 07-03-2007
Carlos Centeno, Médico Oncólogo, Master en Cuidados Paliativos y
Especialista Universitario en Bioética, comenta en "Diario
Médico" (6 marzo 2007) el caso de Inmaculada Echevarría,
paciente de Granada con miodistrofia en la que se plantea retirar el
respirador.
"La respiración asistida se considera un medio extraordinario y
para aplicarlo como tal deben considerarse la proporcionalidad de la medida y
la voluntad del paciente. Si no hay expectativa de recuperación -que
parece no haberla y, sobre todo, si el paciente lo rechazara, no
debería iniciarse. En caso de haberse iniciado ese soporte vital, la
voluntad previa y/o actual de no ser mantenido por un medio extraordinario debe
ser respetada. En caso de ser necesario suspender el procedimiento, como en el
caso de que no se hubiese iniciado, deberán tomarse todas las medidas
para aliviar el sufrimiento de la dificultad respiratoria extrema
(sensación de ahogo), incluida la sedación paliativa si es
necesaria".
"No es éste un caso de eutanasia (acción u omisión
encaminada a terminar con la vida de alguien que sufre). Se trata más
bien de un caso de desproporción o intensidad desmedida del soporte
vital en una enfermedad para la que no tenemos curación. (...) La
paciente se hubiera muerto por su proceso y la medicina entiende que lo que
corresponde en estos casos es cuidar hasta el final sin prolongar
artificialmente la vida que se acaba".
Por otra parte, Centeno señala otro problema ético que se plantea
aquí: "si es ético aprovechar la situación de
sufrimiento de un paciente concreto para hacer campaña de la propia
ideología favorable a la eutanasia".
Algunos partidarios de la eutanasia "se acercan al paciente, terminal o
no, y con la colaboración de medios que comparten sus ideas, le ofrecen,
en su situación, un protagonismo y un estrellato a los que es
difícil no sucumbir. Al tiempo, intoxican la información y
presentan como eutanasia lo que no es eutanasia; presentan como
conflictivamente ético lo que es considerado buena práctica; y,
en el colmo del provecho, inventan una discusión religiosa porque, de
paso, sirve también al interés secundario de atacar una fe porque
no es la suya y porque quien confía en Dios malamente servirá a
su causa".
"No prestan en cambio su voz y sus medios a tantos otros pacientes
terminales que podrían tener, con mejores cuidados paliativos, un final
más adecuado, una muerte más digna".
4.- Limitar el Esfuerzo Terapéutico. Jacinto Bátiz
JEFE DE LA UNIDAD DE CUIDADOS PALIATIVOS DEL HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS DE
SANTURTZI
El Correo, 7 de febrero de 2007.
Una vez más se vuelve a utilizar el deseo de un enfermo para defender la
eutanasia. El caso de Inmaculada Echevarría, ingresada en un hospital de
Granada con distrofia muscular progresiva y conectada a un respirador, ha
vuelto a poner la eutanasia en el primer plano de la actualidad. Y desde mi
punto de vista no creo que sea justo que quienes lo hacen intenten confundirnos
con términos tan sutiles y estratégicamente empleados. La
solicitud de Inmaculada, no se confundan, consiste en rechazar un tratamiento
que está contemplado en la ley de autonomía del paciente, a lo
que ella tiene derecho y nosotros, los profesionales sanitarios, tenemos el
deber de respetar. La enferma, en este caso, tiene el derecho a que la medicina
limite el esfuerzo terapéutico con ella. No está solicitando la
eutanasia.
Si continúan leyendo este artículo intentaré explicar lo
que significa 'limitar el esfuerzo terapéutico', que es lo que
Inmaculada Echevarría solicita de nosotros.
La tecnología médica es capaz de intervenir cada vez con mayor
potencia y agresividad en los procesos de salud y enfermedad de las personas.
Esta capacidad, que en principio es deseable, tiene también sus
inconvenientes. Pues bien, se entiende por la Limitación del Esfuerzo
Terapéutico (LET) la decisión de restringir o cancelar
algún tipo de medidas cuando se percibe una desproporción entre
los fines y los medios del tratamiento, con el objetivo de no caer en la
obstinación terapéutica. Es verdad que esta limitación del
esfuerzo terapéutico y las decisiones clínicas sobre el
mantenimiento de las de soporte vital suelen ser la vía terminal
común en la que concluyen los debates en torno al final de la vida.
En nuestro país se puede morir mal por falta de cuidados paliativos,
pero también hay enfermos que mueren mal por exceso de
tecnologías médicas. Son muchos los pacientes en fase terminal
que todavía mueren con el suero puesto y esperando una analítica,
o intubados en un servicio de urgencias. En ocasiones nos obstinamos
terapéuticamente cuando aplicamos tratamientos fútiles que no
sólo no aportan ningún beneficio, sino que además pueden
añadir sufrimiento al enfermo.
Desde la deontología médica se nos orienta a los profesionales
para que nuestra actuación con el enfermo en fase terminal sea adecuada
desde el punto de vista ético. Así, el Código de
Ética y Deontología Médica del Consejo de Médicos
hace referencia, aunque de un modo indirecto, a la limitación del
esfuerzo terapéutico en su artículo 27.2 cuando dice: «El
médico no deberá emprender o continuar acciones
diagnósticas o terapéuticas sin esperanza, inútiles u
obstinadas. Ha de tener en cuenta la voluntad explícita del paciente a
rechazar el tratamiento para prolongar su vida y a morir con dignidad».
Uno de los puntos de la Declaración sobre enfermedad terminal adoptada
por la 35ª Asamblea Médica Mundial, en Venecia, en octubre de 1983
dice que «el médico se abstendrá de emplear cualquier medio
extraordinario que no reportara beneficio alguno al paciente. En caso de
enfermedad incurable y terminal, el médico debe limitarse a aliviar los
dolores físicos y morales del paciente, manteniendo en todo lo posible
la calidad de una vida que se agota y evitando emprender o continuar acciones
terapéuticas sin esperanzas, inútiles u obstinadas».
Un acto médico puede ser útil en determinadas ocasiones, pero
fútil (no útil) en muchas otras. Un tratamiento no es obligatorio
cuando no ofrece beneficio para el enfermo o es fútil. No obstante, es
conveniente que los médicos tengamos en cuenta que el uso de un
procedimiento puede ser inapropiado en las siguientes circunstancias: a) Si es
innecesario, es decir, cuando el objetivo deseado se pueda obtener con medios
más sencillos. b) Si es inútil porque el paciente está en
una situación demasiado avanzada para responder al tratamiento. c) Si es
inseguro porque sus complicaciones sobrepasan el posible beneficio. d) Si es
inclemente porque la calidad de vida ofrecida no es lo suficientemente buena
para justificar la intervención. e) Si es insensato porque consume
recursos de otras actividades que podrían ser más beneficiosas.
'Parar' sería quitar tratamientos y 'no empezar' sería no
ponerlos. El médico nunca tiene la obligación de continuar un
tratamiento cuando éste se ha comprobado que es inefectivo. Muchas veces
sólo después de iniciarlo se comprueba su ineficacia. Es entonces
cuando se contempla la posibilidad de detener el mecanismo de la maquinaria
biomédica una vez que se ha puesto en marcha y se entiende que no es
beneficiosa para el enfermo. La decisión de comenzar o terminar un
tratamiento debe basarse en los derechos y bienestar del enfermo, y en el
balance de beneficios y cargas que supone. Hay omisiones como la
supresión de tratamientos que han dejado de estar indicados y que no
estamos obligados a realizar por futilidad y contraindicación, aunque la
consecuencia indirecta sea la muerte del enfermo. Es preciso que tengamos en
cuenta que cuando, en estos casos, suspendemos un tratamiento es la propia
enfermedad la causante principal del fallecimiento, no nuestra práctica
médica.
Limitar el esfuerzo terapéutico no es ninguna forma de eutanasia sino
una buena práctica médica, aunque sabemos que es más
fácil poner que quitar. Es verdad que los avances técnicos de la
Medicina ponen a nuestra disposición muchas posibilidades que no debemos
emplear de manera arbitraria, sino valorando cuidadosamente si van a beneficiar
o no al enfermo. La buena práctica médica significa aplicar
medidas terapéuticas proporcionadas, evitando tanto la
obstinación terapéutica como el abandono, por un lado, o como el
alargamiento innecesario y el acortamiento deliberado de la vida, por otro.
Los médicos tratamos de prevenir enfermedades que puedan llevar a una
muerte prematura, luchamos para que el enfermo no muera cuando la muerte es
evitable porque su dolencia puede ser curada, y cuando el mal que padece es
irreversible, incurable, progresiva y terminal, le procuraremos cuidados de
calidad. Nuestra ayuda no deberá precipitar la muerte con la eutanasia,
ni prolongar su agonía con la obstinación terapéutica,
sino que le apoyará en todo lo que necesite con una actitud paliativa
mientras llega su muerte, para procurarle que muera con la dignidad deseada.
Ojalá la sociedad sepa entenderlo y no se deje engañar por falsos
atajos.
6.- Una mujer en estado vegetativo despierta durante tres días antes
de volver a caer inconsciente
ABC, 9 abril 2007.AGENCIAS/Colorado Springs
Una mujer estadounidense despertó esta semana durante tres días
del estado vegetativo en el que se encontraba desde finales de 2000 y, antes de
volver a perder la conciencia, pudo hablar con su familia y ante las
cámaras de una televisión local.
Esta es la cuarta vez que Christa Lilly despierta recupera la conciencia desde
que en noviembre de 2000 sufriera un ataque cardiaco y una apoplejía. Su
neurólogo, el doctor Randall Bjork, admitió desconocer las
razones con las que explicar el despertar de Lilly: "Simplemente no puedo
explicar esto en base a lo que nosotros conocemos sobre los estados vegetativos
persistentes", dijo.
Un estado vegetativo es similar al coma excepto en que, en el estadoo de Lilly,
los enfermos permanecen con los ojos abiertos. Bjork reconoció que nunca
había visto un caso similar y que es posible que la enferma vuelva a
recuperar la consciencia. Lilly explicó ayer a KKTV-TV, antes de recaer,
que se encontraba "bien" y contenta por su estado. Los tres
días que permaneció despierta pudo ver a sus tres nietos y al
resto de su familia.
Durante estos días, comentó que su mayor frustración era
tener que aprender a hablar otra vez, ya que, a causa de la apoplejía,
perdió gran parte de su expresión oral. Asimismo se mostró
muy feliz por poder comer sin los tubos de alimentación y comentó
a la cadena local que había comido un pastel.
Después de la recaída de Lilly, su madre y cuidadora, Minnie
Smith, agradeció a Dios permirtirle ver que su hija estaba bien y
"dejarla volver para visitar" a su familia "tan a menudo".
7.- Muere en un hospital público la granadina que pidió la
eutanasia a la Junta andaluza
ABC. 14 marzo 2007.MADRID/GRANADA.
Inmaculada Echevarría, la mujer de 51 años que padecía
distrofia muscular progresiva, falleció ayer a las nueve de la noche
después de que le retirasen el respirador que la mantenía con
vida en el hospital San Juan de Dios, adscrito al Servicio Andaluz de Salud.
Antes de desconectarla de la unidad de ventilación mecánica que
la mantenía con vida, el equipo asistencial que la atendía
adoptó las medidas necesarias para que no sufriese "ningún
dolor", según informó la Delegación Provincial de
Salud.
Horas antes de su muerte, Inmaculada Echevarría había sido
trasladada del hospital de San Rafael, centro gestionado por la orden
hospitalaria de San Juan de Dios y en el que había permanecido los
últimos diez años, al centro donde falleció. La
institución religiosa y la Delegación Provincial de Salud
emitieron tras el traslado un comunicado en el que anunciaban la
decisión, consensuada con la paciente, de trasladar a Inmaculada
"para que se le realice cuanto necesite y así garantizar
adecuadamente la solicitud de la paciente".
Autorización administrativa
Y así fue. Echevarría tenía la autorización del
Comité Ético de la Junta de Andalucía y del Consejo
Consultivo Andaluz para que se cumpliese su petición de ser desconectada
del respirador, que se encuadraba en un caso de limitación de esfuerzo
terapéutico y no de eutanasia, según la Administración
andaluza. La Junta de Andalucía aseguró en todo momento, tras
conocer los dictámenes favorables de ambos organismos, que
garantizaría "el cumplimiento de la petición de la
paciente". Antes de desconectarla de la unidad de ventilación
mecánica y pese a que nunca desistió en su voluntad de rechazar
dicho soporte vital, profesionales médicos y psicológicos la
informaron de todo el proceso y confirmaron de nuevo que quería que la
desconectasen, informa Efe.
En los últimos días había recibido la visita de su hijo
biológico, que reside en Zaragoza, al que dio en adopción a los
pocos meses de vida tras fallecer su marido en un accidente de tráfico,
Su hijo, que tiene 26 años, se había ofrecido a llevarla a su
casa en Zaragoza y cuidar de ella, pero Inmaculada prefirió tomar otro
camino.
De hecho, ese otro camino lo empezó a recorrer el 18 de octubre de 2006,
en una rueda de prensa en la que hizo público su caso y contó sus
sensaciones. "No es justo vivir así", decía, porque
para ella sólo era "soledad, vacío y opresión".
Inmaculada Echevarría consideraba, además, que "nadie tiene
que meterse" en su decisión "libre" de morir sin
dolor.
Fue su petición. Se dio traslado de ella a la Delegación
Provincial de Salud en Granada y al Hospital San Rafael y, poco después,
firmó el testamento vital en el que dejaba constancia de que no
quería que su vida se prolongase por medios mecánicos.
El final del camino se vislumbró, hace dos semanas, cuando el Consejo
Consultivo de Andalucía dictaminó que la petición de
Inmaculada Echevarría de que se le retirase la máquina que la
mantenía con vida constituía un caso de eutanasia pasiva
indirecta. Así, se aseguraba que los médicos que cumpliesen esta
petición no cometerían ninguna acción punible. Aunque esta
resolución contó con un voto en contra, de uno de los dos
consejeros nombrados a propuesta del PP.
Este órgano basó su dictamen en la Ley de Autonomía del
Paciente y la Ley de Salud de Andalucía, que establecen la licitud del
rechazo a un determinado tratamiento pese a que pueda llegar a comprometer
"gravemente la salud del paciente y lleve incluso a la muerte".
El Consejo Consultivo consideró, así, que "cualquier
paciente que padezca una enfermedad irreversible y mortal puede tomar una
decisión como la que ha adoptado Inmaculada Echevarría". Y
añadía que era "exigible" a los profesionales
sanitarios que la atendían una conducta que respetase el derecho de la
paciente a rehusar los medios de soporte vital que se le aplicaban.
Sostenía este órgano de la Junta andaluza que se trataba de un
caso de eutanasia pasiva indirecta, excluida en la doctrina penal como delito,
"porque una cosa es matar mediante un acto directo y otra dejar morir por
la interrupción de un tratamiento tras la solicitud del paciente".
Esta opinión se sustenta en "ejemplos relevantes" de lo que la
doctrina penal denomina eutanasia pasiva indirecta, como la interrupción
de la ventilación mecánica mediante la desconexión de los
aparatos, la cesación de suministro de medicamentos o rehusar el
tratamiento oncológico en casos de cáncer terminal. Todos esos
casos se encuadran, según el órgano consultivo andaluz, en
"un proceso general de omisión del tratamiento", ya que la
ventilación mecánica requiere "una atención
continuada con variedad de actos médicos" como sustitución
de tubos, asepsia o aspiración de secreciones, entre otros.
"Libre y consciente"
Por ello, señalaba el dictamen, existe el "deber de respetar la
decisión libre y consciente de la paciente", amparada por la
legislación reguladora de la asistencia sanitaria, de forma que los
profesionales sanitarios que la adopten "deben quedar impunes".
Inmaculada Echevarría cumplió, pues, su afán. Pero no lo
hizo en el centro médico donde pasó los últimos diez
años. Su traslado a última hora estuvo motivado porque la curia
general de la Orden de San Juan de Dios expresó su
"prohibición taxativa" de que la paciente fuese desconectada
de la vida en el hospital San Rafael. La Curia indicó que ningún
profesional vinculado a los hermanos de San Juan de Dios participara en el
procedimiento que concluiría con la muerte de Echevarría.
8.- El 80% de antibióticos se prescriben a pacientes que no se
benefician de ellos
La Unión Europea trabaja para poner fin a esta paradoja con el proyecto
Grace, que estudiará desde primaria las resistencias a
antibióticos.
Diario Médico. Patricia Morén. Barcelona 14/03/2007
"Más del 80 por ciento de los antibióticos están
siendo prescritos y consumidos fuera del hospital; más del 80 por ciento
de estos antibióticos se están utilizando para tratar infecciones
del tracto respiratorio, como la bronquitis aguda, y más del 80 por
ciento de estos pacientes no van a beneficiarse de ellos", ha explicado
Alicia Borràs, del Área de Investigación en
Atención Primaria del Consorcio de Atención Primaria de Salud del
Ensanche (Capse)-Les Corts y del Hospital Clínico de Barcelona.
Las declaraciones aportadas por Borràs figuran en un documento de la red
europea Grace (acrónimo de Genomics to Combat Ressistance against
Antibiotics in Community-acquired LRTI in Europe). Esta red, configurada en
marzo de 2006 al amparo del Sexto Programa Marco de Investigación
2002-2006 de la Unión Europea y financiado por ésta, tiene como
principal objetivo combatir las resistencias a los antibióticos
empleados para tratar las infecciones respiratorias inferiores.
La red -coordinada por Chris Butler, de Cardiff; Herman Goossens, de la
Universidad de Amberes, y Theo Verheij, del Centro Médico de la
Universidad de Utrecht- ha celebrado su primera reunión en Barcelona,
con un centenar de asistentes. El proyecto reúne a 17 centros
académicos de nueve países europeos y se desarrollará en
dos fases. En la primera, que finalizará en pocos meses, se está
llevando a cabo un estudio observacional y descriptivo consistente en el
reclutamiento de pacientes que acuden a la consulta del médico de
primaria con tos como síntoma guía. El objetivo a nivel europeo
es reclutar a unos 4.000 pacientes de catorce centros de atención
primaria de doce países europeos.
En España se reclutará a 300 pacientes y están implicados
en este estudio la primaria de Mataró, coordinada por los doctores Jordi
Almirall y Mateu Serra, del Hospital de Mataró, y el Capse y el Hospital
Clínico de Barcelona, como socios, ha subrayado Antoni Torres, jefe del
Servicio de Neumología y Alergia Rrespiratoria del Hospital
Clínico de Barcelona y coordinador de uno de los grupos del Instituto de
Investigación Biomédica August Pi y Sunyer (Idibaps).
Paradoja
La mayoría de los antibióticos se prescriben en la
atención primaria, pero paradójicamente la investigación
acerca de las resistencias a antibióticos se realiza en el medio
hospitalario. Ello se debe a que "es muy difícil hacer
investigación en primaria", mientras que en otros países,
como Holanda o el Reino Unido, existen cátedras de Atención
Primaria en las universidades, ha destacado Núria Sánchez,
especialista en Medicina Familiar y Comunitaria de Capse y coordinadora en
España de esta red.
Según ha detallado, en la primera fase del estudio Grace se le entrega a
cada paciente un diario para que lo rellene durante 28 días y refiera
sus síntomas, a fin de identificar los signos clínicos que
habitualmente el médico tiene en cuenta para prescribir un
antibiótico (el esputo, su coloración, su volumen, las posibles
sibilancias, sensación disneica, crepitación y fiebre, entre
otros). Y la segunda fase, que empezará en octubre de 2007 y
durará cinco años, consistirá en tomar muestras y realizar
pruebas complementarias a todos los pacientes (recogida del esputo, placas de
tórax, analíticas sanguíneas, frotis y
espirometrías).
El objetivo de todo ello es averiguar qué están haciendo los
médicos de primaria, identificar los signos que permitan orientar
claramente la prescripción de los antibióticos y averiguar
cuáles son los agentes implicados en las enfermedades que precisan
prescripción antibiótica.
En otros países, como en los nórdicos, se aplica una sencilla
prueba para detectar, a partir de sangre del dedo, la proteína C
reactiva, cuyos niveles elevados indicarían que la infección es
más bacteriana que vírica. Este tipo de prueba facilitaría
mucho la labor del médico, ha dicho Sánchez.
El proyecto Grace concuerda con los objetivos de racionalizar la
prescripción de antibióticos de las autoridades sanitarias, pero
busca sobre todo que ésta sea adecuada, según Torres. Entre los
países participantes, España es el que más resistencias
tiene.
9.- INMACULADA ECHEVARRÍA Una vida postrada en una cama
ELMUNDO.ES, 14 abril 2007.MADRID.
Era su deseo y finalmente se ha cumplido. Inmaculada Echevarría, de 51
años, quería que se desconectase el respirador que la
mantenía con vida desde hace nueve años y y así lo
hicieron los médicos la pasada noche del 14 de lo han hecho. Llevaba 20
años postrada en una cama por una distrofia muscular. Una larga y
polémica lucha que incluso le llevó a dar a su hijo en
adopción a los ocho meses.
La vida de Echevarría tuvo momentos difíciles. Con sólo 11
años le diagnosticaron la dolencia que después la dejaría
tetrapléjica. Más tarde, su marido murió en un accidente
de tráfico. Tras ello, tuvo que dar en adopción a su hijo, y
sólo volvió a verle más de 20 años
después.
Pese a todo, Inmaculada se aferró a la vida. Confesó que desde
los 29 años tuvo claro que quería morir, aunque hasta el pasado
20 de noviembre no lo solicitó oficialmente. Y el Comité
Ético de la Junta de Andalucía y el Consejo Consultivo lo
autorizaron, en una decisión histórica. Este último
organismo dictaminó el pasado 28 de febrero que su caso era una
limitación del esfuerzo terapéutico negativa y "adecuada a
derecho", por lo que consideró que la actuación de los
profesionales sanitarios que procedieran a la desconexión del aparato de
ventilación mecánica no podía considerarse
"punible". La 'muerte digna' que reclamaba estaba ya un poco
más cerca.
"El milagro más grande y lo mejor que me ha podido pasar", en
sus propias palabras. También una decisión polémica, por
mucho que Inmaculada reconociese que su vida era "todo lo peor" y que
había que "respetar su voluntad". En realidad, lo que
solicitó no fue "un rechazo de tratamiento", un derecho
reconocido en la Ley española de autonomía del paciente.
Su hijo se ha manifestado en contra de la decisión de su madre, una
postura en la que se han posicionado también diferentes miembros de la
Iglesia Católica. El cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo
Vallejo, se manifestó "abiertamente en contra de todo tipo de pena
de muerte, tanto la legal como la autoadministrada".
De hospital en hospital
Inmaculada no pudo morir en el centro en el que vivió los últimos
diez años, el Hospital San Rafael de Granada, ya que tras la
aprobación de su petición, la ética y la religión
entraron en juego. La orden de San Juan de Dios, que regenta dicho hospital,
optó por el traslado a otro centro, al parecer, por la presión de
ciertos sectores religiosos contrarios a la decisión.
Finalmente, trasladada al hospital San Juan de Dios de la misma ciudad, fue
desconectada de la máquina que la mantenía con vida tan
sólo unas horas después de llegar. El miércoles 14 de
febrero, a las 21.00 horas, moría sin dolor. Varios meses antes, en
octubre, denunciaba la "soledad, vacío o opresión" de
su vida.
Había perdido hasta la musculatura de la cara y la lengua. Podía
hablar con dificultades. Se sobrepuso a todo para enfrentarse incluso a su
propio hijo, de 26 años, que cuando conoció la decisión de
Inmaculada se ofreció a cuidarla en su casa de Zaragoza para intentar
evitarlo. El deseo de morir y acabar con su sufrimiento lo superaba todo. Antes
de la desconexión sólo se despidió de sus amigos
más íntimos.
El testamento vital de Inmaculada Echevarría se ha cumplido finalmente,
de forma legal. Su marcha quizás siente un precedente para otros casos
similares de enfermos que reclamen, como ella hizo, una muerte sin dolor.
10.- A vueltas con la retirada de la respiración artificial
Rogelio Altisent
Blog En los pasillos de la Bioética. DM 16/03/2007 12:38
Escribo desde Varsovia donde me encuentro asistiendo con la delegación
española a la reunión del Comité Permanente de
Médicos Europeos. Al ojear el diariomedico.com esta mañana leo
que se solicitan opiniones sobre el debate abierto tras el fallecimiento de
Inmaculada Echevarría. Quiero completar el anterior comentario de este
blog que ya dediqué hace una semana a esta cuestión.
No pienso que el debate sea sobre si se trata o no de encarnizamiento u
obstinación terapéutica, pues es evidente que la
ventilación artificial no es inútil ya que mantiene la vida. El
concepto que en mi opinión se ajusta al caso es el de derecho a
renunciar a un tratamiento que no es obligatorio ni para el paciente aceptarlo
ni para el médico imponerlo. Se trata de la sustitución
artificial de una función orgánica en el contexto de una
enfermedad incurable que desde hace años mantenía a la enferma
postrada por una degeneración muscular progresiva y avanzada. La
paciente pudo en su día haber rechazado la ventilación asistida,
y ahora, 10 años más tarde, ha solicitado que se le retire.
Podríamos reflexionar sobre casos con analogías, por ejemplo, una
insuficiencia renal que requiere diálisis, y que tras unos años
de tratamiento, solicita que se suspenda, o el caso verdaderamente complejo del
diabético avanzado que se harta de la insulina
. Entiendo que el
significado de estas situaciones que dicho sea de paso no son infrecuentes,
puede ser perfectamente el de aceptar o permitir la muerte, donde el
médico responsable deberá valora la capacidad de la
decisión, influencias externas, depresión, etc. de cara a modular
el grado de persuasión que debe emplear; pero no nos encontramos ante un
caso de eutanasia.
En mi opinión Inmaculada ha fallecido por la evolución natural de
su enfermedad que lleva a la insuficiencia respiratoria por la incapacidad de
su musculatura para mantener la ventilación. El artículo 27 del
Código de Ética y Deontología Médica dice
refiriéndose a la atención de enfermos tributarios de medicina
paliativa:
el médico ha de tener en cuenta la voluntad
explícita del paciente a rechazar el tratamiento para prolongar su
vida
. Lógicamente debe ser bien entendido que se refiere a
un contexto paliativo.
Por otro lado, se plantea si la ventilación asistida es un medio
terapéutico ordinario o extraordinario. Este es un concepto que desde
hace unos años se tiende a sustituir por el de proporcionado o
desproporcionado, donde lógicamente influye el contexto de recursos
médicos, pero también la subjetividad del propio paciente para
quien estar con ventilación asistida durante un año puede ser
aceptable pero hacerse desproporcionado al cabo de varios años.
Este caso particular se ha contaminado sin duda porque la paciente
solicitó la eutanasia hace unos meses y porque ha tenido un lobby
pro-eutanasia ejerciendo presión. Pero no nos confundamos. En mi
opinión afirmar que este ha sido un caso de eutanasia puede ser: a) un
error conceptual, b) una ingenuidad c) una trampa.
11.- La retirada del respirador a Inmaculada Echevarría
Juan Carlos García de Vicente
Médico. Doctor en Moral. Profesor de Bioética. Miembro del
National Catholic Bioethics Center, EE.UU.
Aceprensa, 21-03-2007
Durante los últimos días, hemos escuchado diversas tomas de
postura de médicos y especialistas en bioética sobre el acierto
de retirar el respirador artificial a la señora Inmaculada
Echevarría. Para unos, era moralmente exigible retirar el respirador.
Para otros no, porque equivaldría a realizar una eutanasia. Lo
significativo es que todos ellos (al menos, todos a los que me quiero referir
aquí) son contrarios a la eutanasia, que nunca está justificada.
Tal concordancia es altamente positiva, y quizás no ha sido
suficientemente valorada.
Lo que estaba en discusión no es si los sufrimientos de la señora
Echevarría son útiles o inútiles, si su vida sigue
mereciendo la pena o no... El punto es si estamos o no aplicando un medio de
soporte vital proporcionado a la situación de esta paciente. Sobre esto
es sobre lo que los diversos especialistas discrepan.
Por lo que a mí respecta, reconozco no tener más datos en este
caso que los que ha dado la prensa. Y confieso que ahí radica mi
principal perplejidad. Cuando vi la foto de la señora hace unos
días, no me pareció que estuviera en la proximidad de una muerte
inevitable. Estaba despierta, consciente, con una traqueotomía,
podía conceder entrevistas y expresarse, tenía capacidad
jurídica de decisión sobre sí misma... Era una persona
viva y en relación activa con su entorno. Padeciendo, sin duda, una
durísima situación de enfermedad, pero viva y dueña de su
situación. Pensé que esa señora necesitaría mucha
ayuda (psicológica, asistencial, espiritual) para vivir con dignidad, y
esperé que pudiera recibirla. Porque lo que le faltaba es que encima la
matasen: el rechazo más absoluto de la sociedad bajo un disfraz de
compasión hacia ella.
¿Proporcionado o no?
Entonces, ¿ha estado mal "desconectarla"? Si hubiera más
datos se podría juzgar acerca de la proporcionalidad o no de ese
tratamiento. Pero no los hay. O mejor dicho, hay un dato que es de por
sí demoledor: ella quiere morirse para evitar más sufrimiento
inútil. Y le pide a los médicos que le ayuden a morirse. Eso es
eutanasia. Porque eutanasia es una acción o una omisión que, de
por sí o por la intención con que se realiza, busca provocar la
muerte para eliminar los sufrimientos. Pero ¿seguro que es así de
fácil, así de claro?... No.
La cosa que perturba este juicio es que "la ayuda a morirse" requiere
quitar un medio de soporte vital del que ella depende desde hace años. Y
como es un medio extraordinario (la gente no necesita respiradores para vivir:
esa situación médica es siempre algo extraordinario), su estado
se puede confundir muy fácilmente con las situaciones en las que se
afirma, justamente, que los llamados medios desproporcionados pueden ser
suspendidos sin incurrir en una acción éticamente mala.
Retirar el respirador podría ser renunciar a una medida desproporcionada
de soporte vital. Insisto, podría, se trata de una hipótesis que
debe ser estudiada a fondo y con todos los datos, en la sede adecuada que es la
sede terapéutica y por los especialistas competentes. Es la pregunta
acerca de si es razonable o no seguir manteniendo esta terapia teniendo en
cuenta los beneficios que comporta, las cargas que conlleva.
Pero en este caso, la cuestión se ha planteado prácticamente
desde los comienzos como una petición jurídicamente exigible de
que la medicina colabore en poner fin a una vida. Eso es eutanasia. En cambio,
la suspensión de terapias desproporcionadas no lo es. Además, el
parecer de los médicos que a lo largo de tantos años han sido
responsables de esa paciente no se ha tenido suficientemente en cuenta.
¿Acaso fueron tan inexpertos que no vieron que era un medio
desproporcionado? A menos que el progresivo deterioro clínico de la
paciente les lleve a preguntarse a partir de un determinado momento si ese
medio no estará empezando a ser desproporcionado. Entonces es razonable
plantearse si continuarlo o no, y eso es algo bien distinto de la
eutanasia.
La zona gris
Aconsejé recientemente, a ciencia y conciencia, suspender el respirador
a cierto paciente con una compleja patología de base, que llevaba una
semana en la UCI con respiración artificial, que no se había
recuperado nada en absoluto de un coma originado por una parada
cardiorrespiratoria de varios minutos, al que intubaron en plena calle y
llevaron al hospital. La medida (el respirador) se estaba demostrando ineficaz
y desproporcionada. Falleció pocos minutos después de retirarle
el respirador, acompañado de sus familiares y tras haber recibido los
últimos sacramentos.
En medicina y en ética puede haber, y de hecho hay, situaciones que no
son tan fáciles y tan claras como esa. Situaciones que se encuentran en
una zona gris, en la que personas competentes juzgan que es mejor seguir un
poco más, otras también competentes juzgan que es mejor esperar,
y otras que es mejor desistir.
Esto pasa no sólo en medicina, sino en otros problemas de la vida misma,
a todos los niveles: profesional, familiar, de relaciones amistosas...
Situaciones en las que las personas, queriendo actuar bien, aconsejan una cosa
u otra en razón de su diversa experiencia, su sensibilidad para captar
las circunstancias de aquellos a los que afectarán sus decisiones, etc.
Situaciones en las que todos desean acertar, y que no se resuelven colocando el
cartel de buenos y malos. La discrepancia de pareceres pone de manifiesto
precisamente que el tema es complejo, que ninguno quiere actuar mal, y que
todos quieren acertar según su leal saber y entender.
Si algo se ha puesto de manifiesto en este debate, es que los mismos que
rechazan la eutanasia por tratarse de algo gravemente indigno hacia los
pacientes, reconocen como deber médico la limitación del esfuerzo
terapéutico, cosa bien distinta de la eutanasia, renunciando a utilizar
tratamientos médicos desproporcionados y que no den esperanzas
razonables de beneficio a los pacientes. En esto todos hemos estado de
acuerdo.
12.- Los expertos advierten de los efectos nocivos de la
contaminación en la salud
Un congreso internacional revisa las consecuencias de los problemas ambientales
MARÍA SAINZ (elmundo.es) 21 marzo 2007.
Un 25% de la mortalidad y las hospitalizaciones en todo el mundo se relaciona
con factores ambientales que se pueden prevenir. La contaminación
ambiental, el cambio climático o la falta de agua potable son algunos de
estos elementos sobre los que se puede y debe intervenir. Así lo han
explicado los participantes en una conferencia de la Organización
Meteorológica Mundial (OMM), que se celebra estos días en
Madrid.
La acción de los productos químicos, la contaminación o la
exposición a sustancias perjudiciales en el trabajo afecta a
países ricos y pobres, aunque en mayor medida a aquéllos con
menos recursos. El detrimento que produce la falta de saneamiento o agua
potable aparece principalmente en las naciones más pobres. El cambio
climático, los rayos ultravioletas o los daños en el ecosistema
tienen un efecto parecido en todos los países.
Así lo dejó patente María Neira, directora de Salud
Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), en la reunión de la OMM sobre salud humana. Neira ha subrayado
que, aunque el impacto del medio ambiente se siente más en los
países en vías de desarrollo, las naciones más ricas no
están exentas.
Enfermedades relacionadas
Estos determinantes ambientales propician la aparición de una serie de
enfermedades, que pueden ser o no infecciosas. Como ha apostillado Neira, una
degradación de los ecosistemas de la tierra provoca problemas
agrícolas y éstos, finalmente, se traducen en casos de
malnutrición.
Algo similar ocurre con el cambio climático, que puede propiciar
infecciones. O con la exposición a los rayos ultravioletas, que aumenta
el riesgo de padecer cáncer de piel.
"El impacto de la diarrea se atribuye en un 90% de los casos a causas
ambientales (falta de agua potable o saneamiento, cambio climático)
[...] Muchas de las causas de mortalidad son muy sensitivas al clima: la
malnutrición (que causa 3,7 millones de muertes), la diarrea (1,8
millones) o la malaria (1,1 millones)", ha comentado esta especialista de
la OMS.
Por estas razones, los participantes en la conferencia internacional de la OMM
han coincidido en señalar la importancia de la colaboración entre
los meteorólogos y los especialistas de la salud.
Andrew Githeko, del Instituto de Investigación Médica de Kenya,
se ha centrado en el impacto de las inundaciones, las altas temperaturas o la
humedad. Como consecuencia de estos factores climáticos, se aumenta la
prevalencia de mosquitos u otros insectos que puedan transmitir determinadas
enfermedades. Los problemas cardiovasculares, fruto de la humedad,
también se ven incrementados.
Kader M. Kondé, director del Centro de Control de Enfermedades de la OMS
en Ouagadougou (Burkina Faso), se ha referido al papel que desempeña la
meteorología en la prevención de la meningitis; una enfermedad
"muy relacionada con el clima".
Según este experto, en los brotes de meningitis cofluyen tres factores:
el germen que causa la enfermedad; la vulnerabilidad de la población y
los factores socioeconómicos (pobreza, promiscuidad) y climáticos
(temperatura, humedad, concentración de polvo).
En este sentido, Kondé ha resaltado la importancia de "un sistema
de alerta temprana de la meningitis, en combinación con las predicciones
meteorológicas". Se trata de una herramienta que analiza las
temperaturas, la humedad y lo relaciona con la posibilidad de que aparezcan
posibles epidemias. "El umbral epidémico se da cuando aparecen 10
casos por cada 100.000 personas a la semana".
Intervenciones tempranas
Por otro lado, Githeko ha afirmado que "es más barato prevenir que
curar". Y ha comentado que las intervenciones preventivas finalmente
ahorran dinero porque evitan el coste sanitario que suponen las enfermedades
y/o las hospitalizaciones. "La vigilancia temprana [...] reduce la
pérdida económica y la mortalidad humana".
"Hace años, cuando empezamos a hablar del clima y la salud humana
se decía que esto no afectaba a los países desarrollados. Sin
embargo, la ola de calor se ha cobrado la vida de 35.000 personas en Europa.
Tenían medios para prevenir pero no los emplearon [...] Estas olas de
calor cada vez son más frecuentes. Antes aparecían cada ocho
años y ahora se dan de manera anual", ha expresado este
médico africano.
Además, María Neira ha urgido la necesidad de combatir falsas
creencias como el mito de que cuidar el medio ambiente sólo pasa por
proteger a las especies en vías de extinción. O la idea de que es
un lujo sobre el que sólo se debe intervenir una vez se han solucionado
otros aspectos más importantes.
"El sector sanitario debe estar equipado para colaborar con otros, como el
sector de la meteorología, porque va a tener que ser la primera barrera
frente al cambio climático. Es necesario trabajar en la capacidad de
respuesta frente a catástrofes naturales, en el acceso al agua potable y
en los sistemas de vigilancia epidemiológica para actuar
rápidamente", ha concluido esta integrante de la OMS.
13.- La OMC critica la banalización de la cirugía
estética en TV
Diario Médico, 30 marzo 2007.
La Comisión Permanente y la Comisión Central Deontológica
de la Organización Médica Colegial (OMC) han emitido un
comunicado sobre el programa de televisión Cambio Radical en el que
señalan que los profesionales de la medicina, al colaborar con los
medios de comunicación, "tienen un deber deontológico de
objetividad y prudencia. Esto exige la especial responsabilidad de no promover
un concepto consumista de la salud, evitando despertar falsas esperanzas o
propagar conceptos infundados".
Redacción 30/03/2007
El comunicado recuerda que "el médico debe ponderar las
consecuencias de su intervención en un medio de comunicación de
audiencia general" y tener muy presente que "ante la cámara
puede resultar improcedente manifestar lo que sí sería adecuado
en una consulta médica frente a un paciente cuyas condiciones
psicológicas pueden ser exploradas adecuadamente. De esto se debe
deducir un criterio muy restrictivo para participar en programas
sensacionalistas, haciéndolo desaconsejable cuando se puede contribuir a
difundir conceptos como el culto al cuerpo o la frivolización de la
cirugía, que pueden dañar a personas especialmente
vulnerables".
Por ello, critican la instrumentalización de la medicina "en un
espectáculo poco respetuoso con la dignidad de las personas".
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